Ciudad del Vaticano. EFE. Benedicto XVI reconoció hoy que a lo largo de la historia se ha recurrido a la violencia en nombre del cristianismo y manifestó su vergüenza por ello, a la vez que aseguró que la Iglesia Católica no cejará en la lucha contra aquella y en su compromiso por la paz.
El Pontífice hizo estas afirmaciones ante 300 líderes de religiones del mundo, con los que se reunió hoy en Asís, en el centro de Italia, en una Jornada de Plegarias por la paz y la justicia en el mundo. El Obispo de Roma rechazó que se use la religión para justificar la violencia y denunció que ésta caracteriza el mundo actual, en el que se ha impuesto el terrorismo.
Sabemos que el terrorismo es a menudo motivado religiosamente y que precisamente el carácter religioso de los ataques sirve como justificación para una crueldad despiadada, que cree poder relegar las normas del derecho en razón del ‘bien’ pretendido.
Aquí, la religión no está al servicio de la paz, sino de la justificación de la violencia, afirmó el Pontífice.
En esta jornada intervino también el Patriarca Ecuménico (ortodoxo) de Constantinopla, Bartolomé I, quien dijo que hay que oponerse a la deformación del mensaje de las religiones y de sus símbolos por parte de los violentos y aseguró que los líderes religiosos deben ser portadores de paz y reconciliación. Bartolomé I manifestó que las religiones deben condenar firmemente la guerra y los conflictos, y ser mediadoras de paz y de reconciliación, y aseguró que cuando surgen la indiferencia, el particularismo, el odio, el conflicto y la violencia, solo el diálogo es la solución».
El arzobispo de Canterbury (anglicano), Rowan Williams, denunció que el mundo actual sigue obsesionado por los miedos y sospechas, y enamorado de la idea de una seguridad basada en la hostilidad defensiva, y que es todavía capaz de tolerar o ignorar las enormes pérdidas de vidas entre los pobres a causa de guerras y enfermedades.
Olav Fykese Tvei, secretario general del Consejo Ecuménico de las Iglesias (protestantes), dijo por su parte que el mundo necesita constructores de paz a partir de la fe.
