Que seas gay no importa, Dios te hizo así y te quiere así y a mí no me importa, el papa te quiere así, tú tienes que estar feliz con quien tú eres». Fueron las palabras del Papa a una de las victimas de abusos sexuales por parte del clero chileno. Pero pocos días después, ordenaba a los obispos italianos rechazar cualquier solicitud de ingreso en los seminarios ante «la menor duda» sobre la posible homosexualidad del aspirante a sacerdote.
La habilidad del Papa para combinar una cara amable hacia las personas LGTB con el mantenimiento de la rigidez doctrinal ha vuelto a quedar de manifiesto. Primero, dedica un mensaje de aceptación, luego se reafirma en las doctrinas más excluyentes de la Iglesia católica. Por la coincidencia en el tiempo, se puede pensar que la jerarquía católica, cree erróneamente que se pueden evitar casos como los abusos en Chile rechazando a los sacerdotes gais.
Sectores homófobos dentro y fuera de la Iglesia, insisten en presentar a los homosexuales como violadores de niños. Sin embargo, en los casos conocidos de pederastia resultan inculpados tanto homosexuales como heterosexuales. Ejemplo, el nuncio Wesolowski gustaba de menores de su mismo sexo, en tanto los sacerdotes del Albergue Boca de Yuma y Jarabacoa atacaron solo a las niñas.
A raíz de la designación de Brewster como embajador, los obispos declararon «va a sufrir y tendrá que irse» (cosa que no ocurrió); Nicolás dijo también que al seminario solo entrarán jóvenes viriles. (Que no se les quiebre la muñeca… digo Yo). Sin embargo, salvo alguna declaración destemplada de Massalles, con Ozoria han disminuido los ataques.
¿Qué piensa el Papa de la homosexualidad? En 2015 en su discurso ante Naciones Unidas dejó un mensaje en contra; en 2016 desde la Plaza San Pedro, apoyó las protestas contra el matrimonio homosexual en México; y en la encíclica ecologista lanzó un sutil mensaje de homofobia.
El ¿Quién soy yo para juzgarlo? pierde credibilidad cuando se contrasta con las medidas concretas que el propio Papa promueve. Lo mejor es no hacerse ilusiones. Los católicos LGTB seguirán siendo discriminados por su propia iglesia y aunque el Papa en su propia convicción, piense o quiera cambiarlo, las fuerzas conservadoras dentro del Vaticano no lo van a permitir.

