Se requiere templanza y determinación y eso lo posee el nuevo presidente que gobernará desde el 16, Luis Rodolfo Abinader Corona.
Lo demostró en los procesos electorales que le ha tocado vivir desde que decidió postularse a la vicepresidencia, primero y luego a la presidencia de la República.
Y no cabe la menor duda de que hará todo lo contrario a lo que el gobierno de Danilo Medina ha implantado con un modelo subrayado por la corrupción y la impunidad que raya en la irresponsabilidad, pero que gracias a la mayoría del pueblo culminará el 16.
Es la negación y la oposición a la entronización de la podredumbre de un gobierno que deterioró todas las instituciones del Estado al sustentarse en “favoritismos” y “corruptelas” que provocaban la enajenación del patrimonio del Estado y de los valores ciudadanos más excelsos y puros del país.
Con el ascenso de Abinader se cierra un ciclo de atraso y estancamiento institucional y se abre una época de cambios que superará el modelo caduco y rancio que instauró la cúpula del Partido de la Liberación Dominicana. Lo que vendrá será un modelo político, económico sustentado en principios y valores que permitan un desarrollo estable y sostenido de crecimiento.
La esperanzase torna mayor por la contundencia del triunfo de Abinader Corona el 5 de julio, fecha que será recordada por toda una generación que se hartó de que sus gobernantes los sigan timando con el carruaje de la corrupción, la impunidad y la burda manipulación, acabándose la era de los marrulleros y de los magos del engaño circense.
Como vivimos en pleno siglo XX1, la información cobra mucho valor y la ciudadanía está demandando transparencia total, por lo que el nuevo gobierno se vale de sus personas más idóneos y competentes en todos los planos.
Por: Julián Sosa
Juliansosa13@gmail.com

