Opinión

Parcial y limitada

Parcial y limitada

La Junta Central Electoral (JCE) daña su intención de impedir la pre campaña de los aspirantes presidenciales, sin poder ocultar una evidente inclinación que retrata a sus miembros, de pies a cabeza, en brazos del PLD oficialista. La resolución se produce en medio del escándalo Odebrecht que involucra a ese partido. Su tesorero, el ex ministro Víctor Díaz Rúa, ha confesado que el soborno recibido de la firma brasileña, y que lo tiene como imputado en el caso, estaba destinado a campañas proselitistas, incluyendo las dos en las que Danilo Medina fue electo Presidente.

Sin embargo, la JCE ha echado de lado este asunto, a pesar de poner en entredicho la legitimidad de dos o más elecciones. Igual, obvia la activa participación del gobernante en actividades de un corte proselitista inocultable.

De tal manera, que busca dejar a los demás precandidatos en desventaja frente a los aprestos releccionistas, ya fuera del closet hace rato. La población podría estar cansada de propagandas políticas fuera de tiempo, pero este es un asunto que no excluye los montajes semanales vendidos como “visitas sorpresa”.

En cuanto a las profundas diferencias entre Danilo y Leonel –evidentemente insalvables-, vale advertir que están muy distantes del interés nacional.

Ellos son indios y se entienden. Tampoco deben arrastrar las particularidades de los partidos de oposición cuyas líneas de acción de ninguna manera rozan los linderos del PLD y sus aspirantes, incluyendo los citados más arriba. Confundir las coincidencias que se den en esta coyuntura con una alianza táctica seria un grave error, salga del PRM o de cualquier otra agrupación del bloque opositor. Allá el PLD con sus diferencias. Los que se comieron el pastel que laven los platos sucios.

Carente de base legal, la disposición de la JCE se puede dar por nonata, proceda o no. Resalta, además, un lamentable detalle: el árbitro oficial para el tema electoral se auxilia del Ministerio de Interior, en vez de las juntas municipales debe ser, para ejecutar la disposición. La Iglesia en manos de Lutero. Es decir, deja a Danilo Medina la potestad de administrarla.

Más entregado o ‘ingenuo’ no se puede ser, con los cual el sello de la parcialidad estigmatiza y despoja a la Junta de autoridad para dirigir los comicios que se avecinan. A menos que recoja tan apresurada y desafortunada orden.

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación