Ojalá y que sólo sea un pataleo adelantado, pataleo al que ya nos tienen acostumbrados nuestra clase política cuando los resultados de cualesquier certamen electoral les son adversos. Algo que deseo fervientemente sea superado.
Hay sectores políticos, sociales y de opinión pública, entre los que me incluyo, que se han manifestado con cierta preocupación ante una serie de denuncias, quejas y cuestionamientos que sectores del ámbito político de oposición realizan al proceso electoral en curso en nuestro país y que habrá de concluir en dos fases próximamente, ahora este 18 de febrero, elecciones municipales y, luego finalmente el 19 de mayo, elecciones presidenciales y congresuales.
Éstas denuncias, quejas y cuestionamientos les son hechos de manera directa y específica, al órgano constitucional que está llamado a dirigir y arbitrar todo este proceso electoral, la Junta Central Electoral (JCE), asimismo como al Partido Revolucionario Moderno (PRM), el partido de Gobierno, como al Gobierno mismo.
Muchos consideramos que éstas denuncias, quejas y cuestionamientos en la mayoría de los casos son exagerados, con una gran carga de hipérbole y hasta tremendistas muchas veces. Son alarmistas, y pareciera como si se procurara configurar un panorama, pre y post electoral, delicado, intrincado, conflictivo y hasta de tragedia para esos días. Obviamente, todo esto con fines inconfesables.
Nuestras leyes y la constitución de la República establecen en el aspecto electoral: «La Junta Central Electoral (JCE) es un órgano autónomo con personalidad jurídica e independencia técnica, administrativa, presupuestaria y financiera, cuya finalidad principal es organizar y dirigir las asambleas electorales para la celebración de elecciones, y de mecanismos de participación popular establecidos por la presente constitución y las leyes…»
Entonces, señoras y señores, dejemos que la JCE desarrolle su trabajo, cumpla con su rol, que lo está haciendo, y lo está haciendo bien. Lejos de entorpecer…Ayudemos…
La JCE ante cualquier alerta o reclamaciones válidas, y aún aquellas necias y banales, hechas por los partidos políticos y sus delegados electorales actúa en consecuencia de manera inmediata, con presteza, eficiencia, eficacia y sobre todo con transparencia e imparcialidad. Vale aquí resaltar la labor de las direcciones de informática, de elecciones y de comunicaciones en la persona de sus incumbentes, Johnny Rivera, Mario Núñez y Suedi León. Concluyo como inicié, ojalá y que sea un pataleo adelantado.
Por: José Vicente Calderón R

