Es la que cada uno de nosotros lleva en el corazón. Late con la fuerza de nuestras pasiones y propósitos. Lar nativo que vive y anda dentro de nosotros, bujía estimulante e inspiradora que convierte la nostalgia en acciones del presente.
No cabe en nuestro pecho. Inmensa, nos llena de gratos recuerdos, el cariño de quienes amamos y nos aman. Familiares, amigos, vecinos, compañeros de luchas. La manera más cariñosa y cálida de llamar al más grande sentimiento que guardamos por nuestro país. Fuera estamos más cerca, celebramos cuando tiene buenos momentos y un excelente gobierno que cuida y protege, como el de presidente Luis Abinader.
Entrañable, como el amor por nuestros hijos, siempre nos acoge, cual tierna madre. Mientras más lejos estamos, más se adentra en nosotros. Abundante en su canto, colores y sabores, saca lo mejor de nosotros. Cualidades comunes que nos abrazan, identifican y unen en la distancia.
Encontramos en ello la mayor fuente de fe para reafirmarnos y valorarnos. Recobramos así un sentido de pertenencia que nos acompaña a cada paso, cual bandera flotante. Donde estamos están nuestro pueblo natal y todo el país.
Dominicanos y esperáncelos de corazón, también lo somos con razón. Nos enorgullece serlo, por lo que podemos ofrecer, como un hermoso país del Caribe, cuya riqueza natural es insuperable. Más ahora que gozamos del respeto, la confianza y admiración de todo el mundo.
Propicia la ocasión de este 178 Aniversario de nuestra Independencia para reconocer la presente obra gobierno como el mayor tributo conque podamos honrar esta gesta y la memoria de los Padres de la Patria. Hoy más que nunca estamos orgullosos de ser dominicanos.

