Cada fin de año trae consigo la oportunidad de reflexionar sobre lo ocurrido y evaluar la trayectoria que deseamos trazar a futuro. Este punto de inflexión, si bien es importante a nivel personal, familiar y social, lo es mucho más a nivel gubernamental. Ese análisis introspectivo nos permite establecer metas y plazos que contribuyan a alcanzar un mayor desarrollo, de manera sostenible y progresiva.
A nivel macro, este ejercicio conlleva el estudio de las situaciones actuales, sus causas directas, y posibles soluciones, para poder predecir con efectividad los renglones a los que debemos apostar como país. A continuación, quisiera compartir con mis lectores, mis predicciones y conclusiones para el año entrante:
Tomando en cuenta los efectos de la guerra entre Rusia y Ucrania, veremos un incremento en los esfuerzos regionales e internacionales por alcanzar la seguridad energética. Me atrevería a decir, que esta será la prioridad internacional del año entrante: balancear el trilema de la seguridad del suministro, el control de los precios y la protección al medio ambiente.
El cambio climático continúa siendo uno de los retos más grandes que enfrenta nuestra generación, y el próximo año no será la excepción. Tanto por grandes desastres naturales que ocurrieron en este año, y la amenaza que representa a la seguridad alimentaria, como la prevención o mitigación de daños frente fenómenos climáticos futuros.
Los gobiernos del mundo deben tener los ojos puestos en la sostenibilidad ecológica y el cuidado de la biodiversidad. Esto abre las oportunidades de generar y expandir negocios resilientes al clima.
La tecnología, continuará en auge con más aplicaciones en el manejo y efectividad gubernamental. Veremos más digitalización de procesos administrativos y judiciales, avances en la identidad digital, así como mayor uso de inteligencia artificial y big data.
En materia laboral, veremos un cambio significativo de la cultura de trabajo en la cual se medirá la productividad y el valor de los empleados basándose en la entrega de resultados y no en el cumplimiento de horario. El teletrabajo continuará jugando un papel fundamental tanto en la captación como en la retención de talentos.
Las empresas experimentarán durante los primeros meses del año significativas “renuncias silenciosas” (término utilizado para referirse a los empleados que deciden cumplir con los requerimientos mínimos de su posición sin dar la milla extra).
Finalmente, debemos apostar a cultivar el liderazgo de la juventud para generar cambios significativos y representativos en las posiciones y espacios de toma de decisiones.
Por: Orlando Jorge Villegas
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