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Pese a reactivación económica, Obama fue sancionado por los estadounidenses

Pese a reactivación económica, Obama fue sancionado por los estadounidenses

 

Por Ivan Couronne

WASHINGTON, 05 Nov 2014 (AFP) – Los demócratas intentaban comprender el miércoles las causas de su histórica derrota en la elección legislativa, alimentada por la desconfianza de los estadounidenses hacia la política económica del presidente Barack Obama, cuyo discurso sobre la reactivación no fue escuchado.

Seis años después de su triunfal elección en la Casa Blanca, Obama amaneció el miércoles con la mayoría republicana más importante en el Congreso en décadas.

Los republicanos hicieron cartón lleno, no sólo quedándose con el Senado y aumentando su mayoría en la Cámara, sino con gobernadores en estados que no habían visto los colores del «Old Party» en mucho tiempo.

Barack Obama afrontó en la tarde una esperada rueda de prensa para dar su visión tras las elecciones.

La pregunta previa era si iba a reconocer que sufrió una derrota como lo hizo en 2010 cuando perdió la Cámara o que fue aplastado, usando las palabras del expresidente George W. Bush en 2006, cuando los demócratas se hicieron con el Congreso.

Obama terminó por reconocer que los republicanos tuvieron «una buena noche» el martes, pero sin embargó no siguió los pasos de su correligionario Bill Clinton en 1994, que admitió su responsabilidad en la derrota electoral.

Sin embargo, adelantó que tratará de buscar ámbitos de cooperación con sus opositores: «Estoy ansioso por trabajar con el nuevo Congreso para que los dos próximos años sean lo más constructivos posible», dijo.

Reconociendo que sus prioridades no tendrían posibilidad de ser aprobadas por el Congreso, Obama afirmó que los dos partidos podrían buscar ámbitos de acuerdos: «Lo más importante que pueda hacer es concretar proyectos y ayudar al Congreso a actuar», señaló.

– Es la economía –

Los votantes coincidieron en un 70% en que la situación económica del país es mala; sólo 1% la consideran «excelente», según sondeos a boca de urna llevados a cabo por un consorcio de medios estadounidenses.

El veredicto contrasta con las palabras de Barack Obama en cada uno de sus actos de campaña, de que todos los indicadores económicos estadounidenses son positivos y que la recesión quedó atrás.

El crecimiento fue de 3,5% en el tercer trimestre y el desempleo estuvo en su nivel más bajo en seis años en 5,9%.

Los republicanos no lo hacen mucho mejor, claro está, que los demócratas o que el presidente en términos de imagen, lo que es una consecuencia de un desencanto general hacia la clase política.

En 2012, 46% de los votantes creía que el país iba «en la dirección correcta»; este año, sólo 31% lo piensa así hoy. Sólo uno de cada cinco cree que la próxima generación vivirá mejor que ahora.

La economía es la prioridad de los estadounidenses, y es seguida de inmediato por la salud, la inmigración ilegal y la política exterior: tres sectores en los cuales el gobierno de Obama busca apagar incendios desde hace meses, dando la impresión de tener una gestión vaga y sin proyección. El ébola y el grupo extremista Estado Islámico fueron de hecho el centro de varios avisos publicitarios de la campaña republicana.

 

– Pronóstico de choque por la inmigración –

Una de las dificultades que tendrá que afrontar el gobierno Obama es la referida a la reforma del sistema migratorio que el presidente había dicho, y ratificó el miércoles, que impulsaría por decreto.

«Antes de fin del año, vamos a tomar toda acción legal posible que yo considere mejorará el funcionamiento de nuestro sistema migratorio», dijo Obama a los periodistas.

Pero los republicanos salieron al ruedo firmes.

El líder de los republicanos en el Senado de EEUU y vencedor de las elecciones legislativas, Mitch McConnell, advirtió este miércoles a Obama contra cualquier iniciativa unilateral: «Sería un grave error del presidente tomar iniciativas unilaterales en materia de inmigración».

Mitch McConnell enumeró, no obstante, una serie de ámbitos en los que ambos partidos podrían llegar a acuerdos con los demócratas: la reforma fiscal y la ratificación de los tratados de libre comercio. Con menos chances figuran las iniciativas legislativas republicanas como medidas para aumentar la producción petrolera.

 

– Críticas demócratas –

El mensaje enviado por los votantes, según la estratega demócrata Celinda Lake el miércoles, es el siguiente: «Sean un poco más productivos, por una vez».

«Espero que el presidente piense en su balance y muestre un poco más de liderazgo», decía el exrepresentante demócrata Martin Frost, durante un encuentro entre politólogos y encuestadores organizado por el National Journal.

La confusión se hace mucho más evidente al constatar que los electores de varios estados votaron a candidatos republicanos al mismo tiempo que dieron su respaldo a medidas promovidas activamente por los demócratas.

De esta forma, el salario mínimo subirá en Alaska, Arkansas, Nebraska y Dakota del Sur. Un referendo contra el aborto, iniciativa de los republicanos, fracasó en Colorado, pero el senador demócrata fue destituido de su cargo por los votantes.

El mapa electoral y la escasa participación de la base demócrata contribuyeron a la derrota legislativa.

El secretario de Estado John Kerry, expresidente del Comité de asuntos exteriores del Senado, recordó que la cámara alta funciona principalmente con una mayoría calificada de 60 votos en 100. Pero la bancada republicana alcanzará entre 52 y 54 legisladores, cuando se conozcan los resultados definitivos. Si se mantiene unida, la bancada demócrata podrá bloquear toda iniciativa republicana.

«Como vimos en los últimos años, la minoría tiene un poder enorme para impedir que sucedan cosas», recordó Kerry el miércoles desde París.

 

– Los republicanos apelan a la tecnología –

Pero los republicanos atribuían su victoria a otro motivo: recuperaron su retraso tecnológico, y en el terreno, con respecto a los demócratas de la generación Obama.

«Hemos instalado una infraestructura informática y digital sin precedentes, lo que nos permitió movilizar a los votantes y ganar la batalla», se congratuló el Comité nacional republicano en un comunicado.

Las impecables campaña de los candidatos republicanos en el Senado, que evitaron los errores que cometieron en 2010 y 2012, fue un factor clave.

Un nuevo contingente de senadores y senadoras cuadragenarios renovará la imagen de un partido a menudo acusado de ser anticuado y demasiado masculino.

Pero incluso algunos demócratas criticaban abiertamente a la Casa Blanca y al presidente.

«La popularidad del presidente es de apenas 40%», recordó en una entrevista con el Washington Post, David Krone, director en jefe del gabinete de la mayoría demócrata en el Senado.

«Lo siento, el mensaje no era forzosamente malo, pero a veces el mensajero no es bueno».

 

 

El Nacional

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