Varias empresas constructoras han notificado al Ministerio de Educación para que se abstenga de formalizar contratos y dar avances en el período de transición a las compañías que han ganado las últimas licitaciones, por no estar conforme con los procesos de adjudicación de las obras y resultarles sospechoso que sólo cinco firmas hayan ganado casi todos los concursos.
Entre las empresas de ingeniería que han presentado oposición a la formalización de estos contratos están Civil Group que, según se supo, impugnó el último concurso, Goisaco y Edinsa, que piden esperar la instauración del nuevo gobierno para que se revisen estas licitaciones que consideran poco claras.
Entre las cosas que cuestionan estas empresas a las licitaciones del Ministerio de Educación son las bases de los concursos que se realizan por lotes y no por escuela, que lo consideran absurdo, al igual el hecho de que los aspectos económicos o costo final de las obras sólo tenga un valor de un 30 por ciento contra un 70 de las especificidades técnicas.
Igualmente, que tengan más peso los conocimientos individuales de los ingenieros a cargo de las obras que la experiencia de la empresa, ya que a menudo las constructoras hacen acuerdos con académicos del área para que presten sus nombres para los concursos sin que sean en realidad empleados de las compañías que licitan.
En la base del concurso se califica la experiencia de las empresas licitantes por los años de fundadas y no por la cantidad y volumen de obras ejecutadas, como es lo correcto, indicaron las constructoras.

