Fuimos a oír a Piedad Córdoba, invitados por la Fundación Juan Bosch. Ella viste de colores, porque con colores combate una tristeza que le viene desde el Bogotazo, donde mataron a Gaitán, el jefe de su partido y la esperanza de que Colombia fuese alguna vez un país feliz, no el segundo en acumulación de riquezas a nivel latinoamericano y en número de desplazados campesinos en la región, unos nueve millones.
Esperamos mucho para poderla escuchar, pero cuando hablo rindió uno de los mas sentidos y verdaderos homenajes a Hugo Chávez que he escuchado. Paso por paso narro su largo viacrucis en la lucha por la paz en Colombia, y como Hugo fue su mayor artificie, junto con ellos, a nivel mundial. Narro la ingenuidad de Sarkozy, quien pensaba que la paz se conseguía cogiendo un avión y yéndose a la selva colombiana a hablar con Marulanda.
Secuestrada por los paramilitares, quienes tenían orden de asesinarla, conto como gracias a las campanas mundiales y la intervención de Ingrid Betancourt, logro salir con vida. Demonizada por la ultraderecha, esta bella negra que no pierde su feminidad ni en el modo ni en la forma, cuenta sus intercambios con Uribe, expresidente de Colombia e hijo del fundador de las fuerzas paramilitares. En unas excavaciones que se hicieron en la finca de su padre se encontraron docenas de cadáveres, y es por esa criminalidad por la que fue secuestrado, no porque fuera un potentado rural, que lo era. A Uribe no lo queremos por aquí, aunque sea accionista de la Barrick y muy amigo del ex -presidente Fernández.
Todo lo que dijo fue estremecedor, pero a mí lo que más me conmovió fue su defensa del socialismo y del comunismo como fuerzas que siempre han luchado por lo mejor de la humanidad y contra el fascismo (fueron 40 millones de rusos los que detuvieron a los Nazis, no las llamadas fuerzas aliadas); y su llamado a los socialistas y comunistas no solo a rescatar ese legado, sino a enarbolarlos con orgullo. Sonreí pensando en los tantos ex comunistas de esta isla, que hoy se parapetan en gigantescas imágenes de Jesucristo, como si los contrarios fueses tontos, o tuviesen mala memoria. Siempre les digo, hay que crear corrientes de pensamiento alternativo en la sociología, la educación, la economía, la cultura, en la salud. Ustedes son profesionales serios y la mejor contraprograganda, y tienen una deuda social con el país.
Entre quienes aplaudía entusiasmado, estuvo un hombre que nunca renegó de sus ideas, un cientista social, un inclaudicable militante de su verdad: Flanklyn Franco. Sé que cuando se encuentre con el Che le dará nuestro abrazo.

