LAKELAND, Florida. Michael Pineda fue un lanzador joven, dinámico y contundente, candidato al Juego de Estrellas y al Novato del Año hace 11 años y tres equipos. Fue un lanzador de 207 ponches hace seis años. Se siente mucho de ambos.
Ha pasado por muchas cosas desde entonces, desde una cirugía del manguito rotador que le costó 2012 y 2013 hasta una cirugía Tommy John que lo dejó fuera de juego en 2018. Pero también cambió su forma de lanzar, de rectas de alta potencia y ponches a contacto y eficiencia.
“Cada año obtienes algo de experiencia, aprendes algo diferente”, dijo Pineda el domingo por la mañana antes de la victoria de los Tigres por 8-7 sobre los Yankees. “En mis últimos dos años, he tratado de concentrarme en obtener outs rápidos. Realmente no me concentro en la velocidad, pero quiero concentrarme en lanzar cinco, seis, siete entradas y darle a mi equipo la oportunidad de ganar. Este es mi objetivo”.
Esto es lo que ven los Tigres en Pineda, de 33 años, a quien esta semana firmaron un contrato cargado de incentivos por un año. No se va a levantar y ser un as en un equipo que cuenta con Eduardo Rodríguez y tres jóvenes talentosos.

