Manuel Hernández Villeta
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Seguros y clínicas
El sistema de seguridad y asistencia médica en la República Dominicana carece de protección. Es inseguro y nunca se sabe hasta dónde puede llegar la cobertura. El gobierno tiene la obligación de aplicar mano de hierro, para que se de protección a la comunidad.
Entre los empleados estatales, hay un seguro médico que se estima universal, que es descontado todos los meses de acuerdo al salario devengado. En el papel se garantiza asistencia médica, pero llega la mezquindad de los centros asistenciales de no tocar a los pacientes si carecen de dinero para un depósito.
La mayoría de los especialistas no quieren aceptar el seguro médico con respaldo del Estado, porque dicen que les da una ganancia mínima con el pago de las consultas. Prefieren dejar a los pacientes sin la debida asistencia.
Tiene que darse un acuerdo entre los especialistas y algunas clínicas, para que el seguro que se cobra de acuerdo con la ley, sea aeptado de forma universal.
No es una culpa de primera intención del gobierno, sino que son cortapisas del sector privado, ambientado, en forma colateral, de que muchos prefieran los seguros privados, al oficial.
Hay que establecer cuál es la cobertura sanitaria en caso de un accidente de vehículo de motor. Parecería que la asistencia se da de acuerdo al bolsillo del que está lesionado o su familia, pero no por la poliza que tiene.
Y ahora pende la mayor amenaza que es la acción de las clínicas privadas de suspender la admisión de pacientes que vayan con sus carnets. Bueno es consignar que hay miles de personas que tienen el seguro pago por un año, desde el pasado mes de diciembre, y corren peligro de ser afectados por esta medida inaceptable.
A los dueños de clínicas, que obtienen tantos beneficios del Estado, hay que sensibilizarlos, para que atiendan a una persona en emergencia, y cuando se estabilice, proceder a trasladarlo al lugar que le corresponda, sea otro centro o un hospital público.
