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América Latina y el Caribe, a pesar de conocer una década dorada (2004-2014) de los gobiernos progresistas, con expansión, crecimiento económico y reducción de la pobreza “del 45,4% al 27,8%, y la pobreza extrema de un 12,2% a un 7,8%”; (CEPAL, 2019), aún sigue siendo la región más desigual del planeta, donde “el 76,8% de la población pertenece a estratos de ingresos bajos o medio-bajos” .
Ello se ve acentuado por las notables pérdidas de reivindicaciones sociales, en cierto modo, tras el desplazamiento del poder de los gobiernos que apostaron a la superación de la desigualdad y la pobreza en la región. Entre los que se destacaron: Lula y Dilma en Brasil, Bachelet en Chile, Mujica en Uruguay, los Kirchner en Argentina, Evo en Bolivia y Leonel y Danilo en la República Dominicana.
Escenario que ha generado un retroceso en la región y ha provocado un rebrote de la pobreza e indigencia en los últimos siete años, situándose en “el 2021 en un 32% y 13,8% respectivamente. Lo que en términos absolutos representa una población afectada por una inopia secular que alcanza a 99 millones de seres humanos viviendo en condiciones de indigencia y 230 millones padeciendo pobreza.”
La superación de la desigualdad como problema estructural del desarrollo pasa por la comprensión del modelo socioeconómico de carácter neoliberal, matizado por un capitalismo salvaje que desde mediado del siglo pasado gobierna en la región, y que, si bien en el caso de algunos países ha producido ciertos avances, especialmente, en la elite económica, no así ha ocurrido en los sectores populares y la clase media, dando lugar a que la región se convierta en la de mayor iniquidad en el mundo.
Al considerar el Índice de Desarrollo Humano, (IDH), dado en función de la esperanza de vida de los habitantes de una nación determinada, sumado a su nivel de escolaridad y su ingreso per cápita, las estadísticas nos reflejan una región con serias dificultades en el resultado de dicho índice.
Observamos que, conforme a lo establecido por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo de la ONU, (PNUD), el índice de desarrollo humano muy alto comprende un nivel superior al indicador de 0,80, seguido de los países con niveles alto comprendiendo la escala de 0,70 y 0,80. Así, las naciones con un desarrollo mediano se inscriben en el parámetro entre 0,55 y 0,70; y finalmente, los países con un IDH bajo se encuentra en el índice inferior a 0,55. –
Es así, como las estadísticas nos revelan una región con serias dificultades en el resultado de dicho índice. Así, en apenas un limitado grupo de cinco países anotamos cierto desarrollo humano muy alto, como es el caso de “Chile (42), Argentina (47), Costa Rica (58), Uruguay (58), Panamá (61).
Por: Jose Manuel Castillo
embajadorcastillo@gmail.com

