Había advertido que el caso del narcotraficante Oscar Rodríguez Cruz podía convertirse en un avispero. Ahí tienen los resultados.
Por supuesto, por el rumbo que ha tomado el escándalo que nadie espere que se investigarán a fondo los vínculos del presunto capo con la clase política. ¿O si?
Hay que tener no sólo mucho valor, sino loable lealtad para propiciar una misa a Radhamés Trujillo. Lo difícil es saber si son todos los que están.
Agripino tiene una gran tarea con el lío en la JCE, que cada día se complica más. Los nubarrones ensombrecen desde ya el proceso electoral.
Noto que algunos colegas se jugarán el todo por el todo en estas elecciones. Demasiados intereses que defender en juego.
A propósito, Reinaldo casi desautoriza a Núñez Collado como mediador por pedir a la JCE que se libere de sospechas sobre el proceso electoral.
Cobra fuerza el rumor de que Amable Aristy Castro está a un tris de formalizar su adhesión a la candidatura de Hipólito. Esperemos.
Tenía entendido que el pabellón de Taekwondo figuraba entre las instalaciones deportivas cuya reparación se había anunciado. ¿Otro bulto?
La Policía tendrá que publicar una relación de los fichados para evitar suspicacias después que alguno cae en algún acto de violencia.
El caso del colombiano apresado por narcotráfico y que se suponía en Najayo condenado por lavado, no será aclarado. Basta con el silencio.
El Gobierno se ha visto compelido a reanudar las negociaciones con el FMI. ¿Sería por presiones o que no tenía más opción?
