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Por  mujeres de RD:  Lo que nunca se ha hecho

Por  mujeres de RD:  Lo que nunca se ha hecho

En República Dominicana, donde hace más de tres décadas el Estado y la sociedad civil están trabajando con el enfoque de Género en el Desarrollo, es fácil darse cuenta de lo que falta hacer para lograr una sociedad equitativa: superar la subordinación o condición de desventajas de las mujeres en beneficio de los hombres, para lograr, una democracia paritaria y participativa.

 En las pasadas elecciones, mientras caminaba por el parque de la avenida Venezuela, oí por enésima vez, el eslogan del candidato del PLD: «Corregir lo que está mal, continuar lo que está bien y hacer lo que nunca se hizo».

Continué mi caminata, pero sin dejar de pensar en el contenido del eslogan.  Pensé que si en este país se corrigiera lo que está mal podría representar un significativo avance, un verdadero cambio. Imaginemos, por ejemplo que se erradicara la pobreza, que cualquier persona con dos dedos de frente sabe que «lo que está mal» es la mala distribución de recursos generados a partir del tan mencionado «crecimiento económico».

 Imaginemos que desaparecieran los feminicidios que se prestara más atención  a las personas afectadas por violencia intrafamiliar y se aplicara un castigo contundente a quienes cometen este tipo de atrocidades, para que sirva de ejemplo.

  Imaginemos que el próximo gabinete de gobierno  se formara con un criterio de democracia paritaria y, por primera vez en la historia, hubiera igual cantidad de ministras y ministros, y todos/as con la firme voluntad política de garantizar la equidad en todas las políticas y programas desarrollados en los ministerios, como establecen la Constitución, el Plan Nacional de Equidad de Género y la Estrategia Nacional de Desarrollo.

 Lo anterior representaría una ejemplar manera de poner en práctica el derecho a la igualdad como lo consagra la Constitución en su artículo 39, sus numerales 3 y 4: Sobre promoción de igualdad de igualdad de género. Si así fuera se daría un giro significativo a muchas prácticas que cotidianamente estimulan lo contrario, en la sociedad dominicana.

 Para cumplir con los compromisos que como Estado se han contraído en lo relativo a garantizar un avance en materia de democracia, igualdad y derechos humanos, lo primero que se debe garantizar es que el equipo que se designe en los ministerios  tenga la suficiente capacidad, voluntad política y recursos para hacer realidad lo que quedó grabado —a fuerza de repetición— en la conciencia de la población.

 Para lograr este cambio se requiere fortalecer el Ministerio de la Mujer, ya que éste  promueve la igualdad de género en el Estado y en  el país. Leyendo un periódico, de circulación nacional, el 28 de junio, me enteré de que el presidente electo, dio la instrucción de que los programas Progresando, del Despacho de la Primera Dama y Solidaridad, que ejecuta el Gabinete Social del Gobierno serán unificados.  Espero que, como se había publicado antes, el Ministerio de la Mujer no se sume en esta unificación, pues por su naturaleza, lo que puede ser coherente con el referido eslogan para «continuar lo que está bien» es fortalecer su rol, garantizar que se aplique el Plan Nacional de Equidad de Género (PLANEG), hacer desde este ministerio una efectiva articulación con las organizaciones de la sociedad civil y que todos los ministerios y los ayuntamientos apliquen las políticas públicas  con equidad de género y se dediquen los recursos necesarios para que esto sea posible. Y, en consecuencia, crear las condiciones reales para que en República Dominicana se gobierne con democracia y equidad, esta sería una ejemplar manera de poner en práctica el derecho a la igualdad como lo consagra la Constitución.

El Nacional

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