El sorpresivo ataque del Ejército estadounidense confirma la efectividad de la tecnología en misiones militares, lo que ha evidenciado cambios en el arte de la guerra.
La imagen de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, escoltados por agentes de la DEA para ser trasladados al Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, en Nueva York, es devastadora y habla por sí sola de la terrible pesadilla que vive el chavismo en Venezuela.
Una realidad hasta ahora inaudita y que contradice la desafiante postura del entonces presidente y líder venezolano que reiteradamente conminó al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a un duelo hombre a hombre en el Palacio de Miraflores.
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Nadie imaginaba ver esas escenas que proyectan la fragilidad misma del poder y lo efímero de su existencia. Simultáneamente, millares de venezolanos en su país y en diferentes ciudades del mundo celebraron en las calles el apresamiento de Maduro.
La gran interrogante: ¿Qué pasó con la formidable estructura militar de Venezuela que no pudo resguardar a Maduro al momento de su captura por tropas élites del comando Delta de Estados Unidos?
Ha trascendido que Nicolás Maduro fue “ubicado” por infiltraciones de su séquito de seguridad facilitando así a los agentes de la CIA la coordenada de sus continuos movimientos, especialmente en horas de la noche.
Obviamente, el despliegue sin precedentes de fuerzas militares con el uso de mapas, tecnologías avanzadas en el rastreo de objetivos específicos, drones, aviones y helicópteros por parte del gobierno de Trump frente a las costas venezolanas facilitaron la operación.
El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, al hablar ante la conmoción que impacta a Venezuela expresó: “Denunciamos al gobierno norteamericano por la violación de la Carta de las Naciones Unidas”.
EUA y AL
En el umbral de este 2026 nuevamente Estados Unidos y Latinoamérica se ven enfrentados en un conflicto que podría impactar en toda la región, tras la increíble y espectacular captura del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro y su esposa, la primera dama, Cilia Flores, mientras dormían la madrugada del sábado en Caracas.
El sorpresivo ataque de un comando élite del Ejército de Estados Unidos confirma la efectividad de la tecnología satelital en misiones militares, evidenciando los progresivos cambios en el arte de la guerra.
La otrora movilidad masiva de soldados en el terreno de los hechos para el cumplimiento de misiones estratégicas y de seguridad ha sido sustituida por las innovaciones y modernizaciones tecnológicas.
Trump contempló desde su residencia de descanso en La Florida, en tiempo real, junto a sus funcionarios civiles y militares más cercanos la operación que permitió aprehender a Maduro, que calificó “como un impresionante programa de televisión”.
Este acontecimiento cambia radicalmente el escenario de la geopolítica en la región y ahora habrá de esperarse sus consecuencias que aún son impredecibles.
Mientras el líder de la Revolución Bolivariana de Venezuela se vanagloriaba al lanzar amenazas contra el presidente Donald Trump y bailar en las calles caraqueñas tratando de ignorar y minimizar el plan en su contra, la estrategia e inteligencia militar estadounidense avanzaba.
La movilidad de soldados en el terreno de los hechos ha sido sustituida por las innovaciones
¿Cómo ignorar una embestida que estaba en marcha por el ejército más poderoso del mundo frente a las propias costas de Venezuela?
Allí, más de 14,000 soldados estaban listos para la acción con equipos ultramodernos, aviones, helicópteros, barcos y varios portaaviones, entre ellos el USS Gerald Ford, el más avanzado y letal de toda la flota de la marina de Estados Unidos.
Inteligencia
La ubicación de Maduro fue rastreada por un agente de la CIA infiltrado en su Gobierno, dijo Dan Caine, el general que preside el Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos.
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Una docena de helicópteros del 160º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales, conocido como los Acechadores Nocturnos, y la unidad de élite Delta Force intervinieron en la delicada misión nocturna sobre los cielos de Caracas.
Hace 36 años, Estados Unidos detuvo mediante una intervención militar y posteriormente extraditó al entonces hombre fuerte y presidente de Panamá, general Manuel Antonio Noriega, acusado de narcotráfico. Murió cumpliendo su condena a los 82 años.
Noriega, quien simbólicamente utilizaba un machete y su sombrero de Panamá, para arengar sus tropas buscó refugio en la misión diplomática de la Santa Sede en la capital panameña, habiéndose entregado a las autoridades estadounidenses por intermediación de la Nunciatura Apostólica, el 3 de enero de 1990.
El 20 de diciembre de 1989, el entonces presidente de EE. UU., George Bush, lanzó una invasión militar a gran escala de Panamá, ofreciendo una recompensa de un millón de dólares por información que condujera a la captura de Noriega. La acción fue bautizada como “Operación Causa Justa”.
Hubo una lista de acusaciones y cargos contra Noriega, entre ellas, tráfico de drogas, blanqueo de capitales, conspiración, asesinato, violaciones de derechos humanos, corrupción y malversación. Ese dossier fue la base para que las autoridades judiciales estadounidenses finalmente lograran la condena y encarcelamiento del exjefe militar y presidente de Panamá.
Trump contempló desde su casa en la Florida la operación de secuestro de Nicolás Maduro
Sentenciado a 40 años de prisión en Estados Unidos y recluido en una cárcel de La Florida. Murió en 2017.
En el caso de Maduro, la “Operación Resolución Absoluta” del gobierno de Trump, también incluyó espionaje electrónico y se menciona un posible informante cercano al dirigente chavista que permitió su localización exacta en uno de sus 8 escondites de descanso nocturno.
Alrededor de 6 meses las agencias de seguridad estadounidenses venían trabajando, coordinando ideas, protocolos y planes de acción para capturar a Nicolás Maduro.
Desde ya se anticipa que el juicio a Maduro en una corte de Nueva York será uno de los más mediáticos de la historia moderna.
Manuel Díaz Aponte
manueldiazaponte@gmail.com

