Opinión Articulistas

Pregunta incómoda

Pregunta incómoda

Luis Maria Ruiz Pou

Los malos pensamientos del presente son las malas actuaciones del futuro y después, queremos el arrepentimiento y preguntamos; ¿por qué perdimos?

Es la interrogante que se hacen los partidos mayoritarios por las abrumadoras derrotas sufridas en la pasada elecciones presidenciales, por lo que deberán de encontrar la respuesta a esa pregunta mediante seminario taller, evaluando el pasado proceso electoral, detectar las fallas y planificar el tipo de oposición que harán en el futuro al gobierno.

Estos señores parecen que tienen la memoria lisa como los gallos, ¡lo olvidan todo!, porque cada vez que pierden un torneo electoral, se comportan como el jugador de lotería, que trata de arreglar el sueño después que sale el número o confrontar billetes “pelaos” en lista vieja, donde siempre sale el número que jugaron y entonces, se preguntan lo mismo ¿por qué perdimos.

La mayoría de los simpatizantes de esas organizaciones, se cansaron de advertirles a sus dirigentes, del transfuguismo, corrupción, mezquindad, la demagogia, la falta de disciplina y coherencia política. Una cosa decía el equipo del candidato y otra el del partido. Veamos por qué perdieron:
Porque el equipo de comunicación de la oposición no era adecuado y con pocas iniciativas, colocándose a la defensiva contra las estrategias del gobierno que, contaba con dirigentes serenos, calculadores, con mayoría de los medios de comunicación a su favor, mientras la oposición solo contaba con las redes en internet y poco medios tradicionales.

Porque en esos partidos, se le impidió a la nueva generación formar parte de su estructura dirigencial, creando crisis internas, provocando división y migración de dirigentes hacia otras organizaciones; otros formaron nuevos partidos, o comprando otros, para ser ellos los únicos dueños, calcando la fórmula Balaguer.

Para las pasadas elecciones de febrero, el pueblo envió señales de que se “jartó” de la corrupción, el chaqueterismo y de los partidos bisagras; pero estos señores, hicieron caso omiso y siguieron por sus andares, pensando solo en su situación personal, negociando por debajo de la mesa con el gobierno, sin importarles el daño que le ocasionaron a sus organizaciones.

Se consideran líderes y presidenciables; de ahí que no les interesa que uno de sus compañeros llegue a ser presidente de la república, porque está demostrado que el candidato absorbe al partido, concentrando toda la atención en su persona y a su organización política.

En las elecciones el pueblo demostró que quiere caras nuevas, que no quiere ver a líderes maleados, vividores del latrocinio, incluyendo sus partidos que, definitivamente, no van aprender a levantar los pies para evitar tropezar con la misma piedra y que luego se preguntan ¿por qué perdimos.

Por: Luis Maria Ruiz Pou
luisruiz47@gmail.com

El Nacional

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