Por Francisco JARA
LA HABANA, 24 Ene 2014 (AFP) – Los líderes de América Latina enviarán una fuerte señal de apoyo a Cuba acudiendo a la cumbre de la Celac en La Habana la próxima semana, pero sólo tendrá un efecto simbólico porque no modificará la política de Estados Unidos hacia la isla, dijeron analistas a la AFP. «La postura de Estados Unidos no va a cambiar sólo porque lleguen muchos líderes de América Latina a Cuba (…) Cuba debe dar primero señales de que está dispuesta a avanzar hacia más libertad política y económica antes de que Estados Unidos haga gestos hacia Cuba», declaró a la AFP el politólogo Patricio Navia, de la Universidad de Nueva York. «El mensaje que saldrá de la cumbre de la Celac será fuerte, claro y previsiblemente crítico, pero tendrá poco efecto en la dirección del enfoque de Estados Unidos, que está conducido principalmente por la política doméstica», dijo a la AFP Michael Shifter, presidente del Inter-American Dialogue, un centro de estudios de Washington.
El presidente cubano, Raúl Castro, encabezará el martes y miércoles de la semana que viene la II cumbre de los 33 países de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Para el analista Arturo López-Levy, de la Universidad de Denver (Estados Unidos), este cónclave es el mayor «espaldarazo» regional al régimen comunista de la isla desde la revolución de 1959. «Las relaciones con Cuba son un caso test para la voluntad de Estados Unidos de construir un nuevo multilateralismo con América Latina», apuntó López-Levy. En opinión de este experto, la reunión de la Celac en La Habana «sienta precedentes para el escenario diplomático de la cumbre de las Américas en Panamá el próximo año». En la anterior cita celebrada en Colombia en 2012, los 33 países insistieron en que Cuba debe integrarse a ese foro, petición que Estados Unidos y Canadá rechazan tajantemente.
Embargo y agentes presos
Estados Unidos mantiene una política de aislamiento hacia Cuba desde 1962, tres años después de que Fidel Castro llegara al poder. Esta estrategia no ha cambiado luego de que el líder cubano entregara el mando en 2006 a su hermano Raúl por motivos de salud. Ambos países carecen además de relaciones diplomáticas desde 1961. Inicialmente, el gobierno estadounidense logró el apoyo de toda América Latina, salvo México.
Pero en la década de 1970 los demás países de la región comenzaron a normalizar sus lazos con la isla: los últimos fueron Costa Rica y El Salvador, en 2009. Después del histórico apretón de manos entre el presidente Barack Obama y Raúl Castro el 10 de diciembre en Sudáfrica en los funerales de Nelson Mandela, Washington rechazó la invitación de La Habana a dialogar sin condiciones e insistió en que no variará su política. Sin embargo, se mostró dispuesto a conversar sobre temas puntuales como la migración, el tráfico de drogas o el restablecimiento del correo directo.
Asimismo, Washington ha descartado reiteradamente tres exigencias de La Habana: levantar el embargo sobre la isla, liberar a cuatro agentes cubanos presos desde 1998 por espionaje en Estados Unidos y desalojar la base naval de Guantánamo, situada en el sureste de Cuba. «Si los líderes de América Latina son incapaces de hacer declaraciones pidiendo a la dictadura cubana que avance hacia una transición a la democracia, Estados Unidos tendrá una excelente respuesta para la petición de que se debe terminar con el embargo», expresó Patricio Navia.
«Raúl no puede depender de Venezuela»
«La reunión de (la) Celac en La Habana tendría más interés si los cubanos aflojan el pedal de la retórica contra Estados Unidos para mostrar un mayor interés en conseguir un diálogo más amplio con Estados Unidos y también una solución del caso de Alan Gross», el subcontratista estadounidense preso desde 2009 en la isla, dijo a la AFP Paul Webster Hare, exembajador británico en La Habana. Cuba ha propuesto varias veces un canje entre Gross y los cuatro agentes cubanos, pero Estados Unidos lo ha rechazado de plano. «La solidaridad latinoamericana con Cuba no necesita de la Celac para expresar su oposición a las sanciones de Estados Unidos», agregó Webster Hare, actual profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad de Boston.
«Cada año en la Asamblea General de la ONU ellos (los países latinoamericanos) se han unido a todos los países, excepto Israel, en oposición a la política de Estados Unidos hacia Cuba». El exdiplomático señaló además que Raúl Castro «sabe que no puede depender de Venezuela» para salvar la economía de la isla. Caracas es el principal aliado financiero de La Habana, a quien suministra más de 100.000 barriles diarios de petróleo con facilidades de pago. Por otra parte, Webster Hare puntualizó que si Cuba «coloca en una nueva senda» su relación con Estados Unidos, «tiene que hacerlo un Castro. (Su sucesor designado, Miguel) Díaz-Canal no tendrá la autoridad para introducir tal cambio por sí mismo». AFP

