El terreno de la economía mundial sigue sembrado de incertidumbre en medio del advenimiento de aires recesivos en la Unión Europea (UE), una reducción en el ritmo de crecimiento del aparato productivo de China, unido a una lenta y frágil recuperación económica en Estados Unidos.
En efecto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) acaba de modificar sus previsiones del crecimiento económico mundial señalando que durante el 2012 registrará una tasa de 3,5 por ciento, por debajo del 3,9 por ciento pronosticado en enero pasado.
Una gran preocupación por la marcha de la economía europea se hace sentir por los predios de los organismos crediticios multilaterales. Para la región latinoamericana y caribeña se proyecta una tendencia a la baja en su crecimiento debido a la desaceleración de las economías desarrolladas.
El FMI sigue apostando a la aplicación de políticas económicas contractivas en la UE, apoyada en una rígida austeridad fiscal que se ha traducido en una reducción de la demanda interna, en los niveles de acceso al crédito para las actividades productivas y una reducción de la capacidad importadora, todo lo cual incide en el comportamiento de las actividades productivas, comerciales y financieras a nivel mundial.
Nunca se ha visto que en medio de inminentes peligros recesivos la vía para evitar el colapso de la economía sea la aplicación del freno en el gasto público, en la demanda interna y en el acceso al crédito para estimular las actividades productivas. Ahí ha estado el gran error de los hacedores de políticas económicas en las Unión Europea.
Wolfgang Schauble, ministro de Finanzas de Alemania, sostiene lo siguiente: La posición de Alemania es que el fomento del consumo y el crecimiento mediante estímulos a corto plazo no pueden remediar las crisis. Más que apurar la medicina del aumento en el gasto público hay que inspirarse en los ajustes estructurales.
Pero ocurre que las políticas contractivas tienden a frenar el ritmo de crecimiento económico, generando desempleo y exclusión social, así como graves perturbaciones políticas. En efecto, no han sido pocos los gobiernos que han sido desplazados del poder debido al voto mayoritario de los sectores sociales que han visto deteriorar su calidad de vida. Las protestas sociales se expanden cada vez más por las calles y campos europeos.
Nouriel Roubini, economista y profesor de la Universidad de Nueva York, y quien llegó a predecir con exactitud casi cronométrica el estallido de la crisis financiera del 2008, es categórico en afirmar: Si bien la austeridad fiscal es necesaria, implica una profundización de la recesión en el corto plazo. Lo mismo puede decirse de las reformas estructurales, porque obligarán a despedir trabajadores.
Cada vez más la Unión Europea se hunde en la incertidumbre financiera y la desaceleración económica. En cambio, Estados Unidos, con las aplicaciones periódicas de estímulos financieros, va moviendo sus actividades productivas, comerciales y financieras, generándose más empleos e incentivando la demanda interna.
Comoquiera que sea los graves problemas estructurales que agobian a las economías desarrolladas no podrán ser superados mediante la adopción de políticas públicas coyunturales, pues los mismos son consustanciales al sistema mundial de economía capitalista. Pero mientras, hay que superar la actual coyuntura económica.

