¿Cómo puede proclamarse el fin de la crisis económica estadounidense en medio de una tasa de desempleo que alcanza el 9,5 por ciento?
Guiarse sólo por los vaivenes de las bolsas de valores de Wall Street, por una ligera recuperación de los mercados minoristas o por un ligero repunte en los medios crediticios no sería correcto para sostener una tesis que postule la persistencia de la recuperación y el adiós a una anunciada nueva fase recesiva en Estados Unidos.
Téngase en cuenta que diciembre del 2007 marcó un momento crucial dentro de la economía mundial, pues desde la Gran Depresión (1929) el territorio económico norteamericano no había sido el epicentro de serias perturbaciones productivas, comerciales y financieras.
Lo importante sería preguntarse: ¿qué dicen los datos sobre la economía real? ¿se mantiene estancada la producción de bienes y servicios? ¿cuál es el nivel de ingresos de los ciudadanos para poder asistir al mercado en calidad de consumidores?
La recuperación de la economía estadounidense luce lenta, con cierta tendencia al estancamiento. Incluso se habla de una nueva recesión para las próximas semanas.
El mes de diciembre es señalado como un punto de inflexión (ruptura, cambio) entre la recuperación y el advenimiento de la nueva recesión.
Robert J. Shiller, economista norteamericano, sostiene que desde el punto de vista psicológico el temor que tienen muchos ciudadanos puede producir una nueva recesión en Estados Unidos.
Pero lo cierto es que existen signos objetivos que otorgan certidumbre a los criterios sustentados por no pocos economistas en torno a una inminente nueva recesión en EE.UU.
Y es que el ritmo de la recuperación de la economía norteamericana tiende a decrecer, a proyectarse en el tiempo.
Incluso, con el propósito de evitar un estancamiento en el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) el Sistema de la Reserva Federal (FED/Banco Central) está decidido a no elevar en el corto plazo las tasas de interés (que expresa el costo del dinero) con el propósito de seguir estimulando el acceso a los créditos.
El secretario del Tesoro de EE UU, Timothy Geithner, también descarta que la economía del país sufra una nueva recesión como la de los últimos años y consideró que por el contrario se registrará un crecimiento gradual en los próximos dos años, pero
Estados Unidos está atravesando la peor recesión inmobiliaria desde la Gran Depresión, y el declive aún no termina.
La construcción de nuevas casas llegó a caer durante un momento determinado en más de un 50 por ciento (2008), mientras que las ventas de nuevas viviendas han disminuido notoriamente.
El consumo doméstico en Estados Unidos si bien muestra señales de avance, todavía se mantiene rezagado debido a una prevalencia de una alta tasa de desempleo.
Esta experiencia de crisis económica profunda y prolongada en el tiempo puede servir como lección a la voracidad consumista que se ha estado viviendo en Estados Unidos.

