Opinión

Presencia economica

Presencia economica

Mucha visión de futuro tenía el filósofo chino Confucio cuando sentenció: “Estudia el pasado si quieres pronosticar el futuro”.

 Cierto que se ha estado anunciando una recuperación en la atormentada economía mundial cuando todavía persisten los efectos perturbadores de la crisis financiera generada en Estados Unidos a partir del pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

 Pocos meses antes de que se produjera el crack (derrumbe ) de las operaciones en las bolsas de Wall Street, principal centro financiero de Estados Unidos, todo iba de maravillas en la psicología de los inversores y algunos economistas llegaron a sostener que la prosperidad había llegado para quedarse, pero…

 Durante la década actual el crecimiento del producto interno bruto (PIB) norteamericano se había mantenido a un ritmo de 5,2 por cierto, a pesar de que el 2000-2001 experimentó una corta recesión tras la caída en picada del valor de las acciones de las empresas tecnológicas (crisis del estallido de  la burbuja puntocom).

 La economía mundial disparó su tasa de crecimiento en 4,9 por ciento durante el período 2003-2006, superando en mucho la media histórica y donde China ya mostraba el poderoso encendido de sus motores productivos aportando el 1,4 por ciento al aumento de la riqueza global, en tanto EE.UU. tuvo que conformarse con un 0,7 por ciento.

Los ciclos económicos, es decir, los vaivenes, las altas y bajas en el comportamiento de la economía mundial, pero esencialmente la norteamericana, parecían haber desaparecido para dar paso a una época de bonanza productiva, comercial y financiera llamada a perdurar por los siglos de los siglos.

 Pero, ¿cómo ignorar la magnitud de los desequilibrios macroeconómicos en Estados Unidos expresada en el incremento de la deuda pública, los déficit gemelos (comercial y fiscal), la economía militar y el consumismo irracional  a crédito?

 A enero del 2007 el total de la deuda gubernamental de Washington alcanzaba los 59,7 billones de dólares. Eso comprende el valor de las deudas del gobierno federal, estatal y local, seguridad social, Fondo de Asistencia sanitaria (Medicare), pensiones más otras no contempladas en los presupuestos.

 Existe también la  posibilidad real de una crisis de la deuda privada, que hace dos años llegaba a 38,2 billones de dólares, pero que, como la deuda pública global norteamericana, se ha disparado en la actualidad niveles astronómicos.

Sí, la crisis financiera norteamericana y su impacto en el resto del mundo quedarán atrás. Pero hay que prepararse para nuevas turbulencias productivas, comerciales y financieras a escala planetaria.

Que no se trata de una visión pesimista, sino de un reconocimiento de los graves problemas estructurales que postra de rodillas al gigante económico norteamericano. Hay que tener visión de futuro para que las sorpresas no afloren.

El Nacional

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