Cuando la deuda pesa
Si bien es cierto que el simple análisis estadístico no basta para comprender la naturaleza de los fenómenos económicos y sus implicaciones sociales, resulta innegable que sin éste toda conclusión al respecto sería subjetiva, emocional creída a buena fe guardada.
Ahora bien, ¿cuán endeudado se encuentran las economías del mundo? ¿Qué representa para las personas de los diferentes países del globo terráqueo el peso de las obligaciones financieras?
Las finanzas públicas de los países desarrollados, con Estados Unidos al frente, están experimentando fuertes presiones desestabilizadoras como resultado directo del salvataje puesto en práctica por los bancos centrales y otras entidades estatales en provecho de entidades financieras privadas durante la crisis económica mundial.
Más de 8 billones de dólares salieron de las arcas de los bancos centrales para ir a socorrer a las instituciones financieras privadas que habían actuado con irresponsabilidad y mala fe en sus operaciones crediticias.
Es decir, se comprometió el dinero de los ahorrantes y contribuyentes para rescatar a los culpables del caos.
Al respecto, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha dicho que, motivado por lo anteriormente expuesto, la deuda pública de las treinta economías más desarrolladas del globo terráqueo equivaldrá para el 2010 al100 por ciento de su Producto Interno Bruto (PIB). Es decir, producir para pagar deudas.
La riqueza material creada por el trabajo de la población mundial genera un Producto Interno Bruto (PIB) que ronda los 65 billones de dólares, pero todo ese valor expresado en bienes y servicios es creado básicamente en las economías ricas.
A nivel de Estado una deuda es toda obligación financiera asumida por el sector público y que compromete sus ingresos presentes y futuros.
Y es que la deuda pública puede considerarse como un impuesto futuro que recaerá fundamentalmente sobre los contribuyentes futuros. Se trata de hacer referencia a los compromisos financieros contratados por el Estado para ser saldados a largo plazo y en moneda extranjera.
¿Quién de nosotros no se ha visto atormentado por el pago de unos dolorosos compromisos tomados a rédito o gentilmente prestados por un amigo o familia? ¿Cuál empresario no ha tenido que acudir a tocar las puertas de un banco para solicitar un préstamo para mantener a flote su unidad productiva? Se trata de una deuda privada.
. Necesariamente se debe distinguir entre la deuda pública y la deuda privada, aunque en no pocos casos esta última puede estar garantizada con las finanzas públicas, es decir, la deuda con garantía del Estado.
Pero como quiera que sea, ya se trate de una deuda externa pública o de compromisos financieros concertados por el sector privado, el con aval estatal, hay razones para sostener que para los próximos años el mundo estaría expuesto a nuevas y mayores turbulencias en la esfera monetario-financiera.
