Finaliza el 2011, y durante todo el año República Dominicana fue testigo de la perseverancia mostrada por el presidente Leonel Fernández en torno a la denuncia contra la especulación financiera de los alimentos y el petróleo en los mercados de futuros.
¿Cómo olvidar aquel discurso pronunciado el 27 de febrero de este año por el gobernante, en ocasión del día de la independencia nacional, en el cual anunció la necesidad de impulsar un pacto internacional contra la especulación financiera de los alimentos y el petróleo?
¿Quién puede negar el convencimiento que se evidenció en la voluntad política del gobernante al iniciar un verdadero periplo internacional tendente a llevar sus planteamientos económicos y sociales al conocimiento de la comunidad internacional jurídicamente organizada?
Reforzó contactos con sus homólogos en los diferentes continentes del globo terráqueo; envió comunicaciones a los jefes de Estado y de Gobierno de los países integrantes de ONU para que nos unamos en una gran cruzada global para enfrentar con firmeza y determinación los desaciertos de una práctica inhumana y cruel que está conduciendo a los pueblos a la destrucción y a la muerte.
La acreditada revista Mercado, en su edición digital escribió: Este año el presidente Leonel Fernández se ha convertido en una rara especie de apóstol económico, al ir de pueblo en pueblo y gritar a los cuatro vientos en su prédica por el mundo sobre el daño que representa la especulación financiera con los precios de los commodities, especialmente para los países del tercer mundo.
Y es que la especulación financiera en los precios de los alimentos, el petróleo y otras materias primas resulta lesiva para la supervivencia de la humanidad.
Un especulador puede definir como una persona o empresa que no produce ni usa la materia prima, sino que arriesga su propio capital comerciando con futuros de esa materia prima con la esperanza de obtener ganancias de los cambios de los precios, pero
Para los especuladores financieros en los mercados de futuro, los alimentos, el petróleo y otras materias primas han dejado de ser bienes necesarios para la supervivencia humana, y han devenido en simples mercancías para el lucro desproporcionado. Los precios no se determinan por la demanda del consumo masivo, sino que suelen ser fijados artificialmente por la especulación en los mercados financieros y agro-energéticos.
Pues bien, la Asamblea General de la ONU acaba de aprobar la propuesta de presidente Leonel Fernández. Saludamos tan significativo logro diplomático. Se trata de involucrar a la comunidad internacional en una persistente batalla por la supervivencia de la humanidad.
El tema de la especulación financiera sobre los alimentos, el petróleo y otras materias primas tendrá un espacio de trabajo dentro del cronograma de actividades de la ONU y se traducirá en la formulación de acciones conjuntas tendentes a la búsqueda de soluciones a tan importante problema económico y social. ¡Enhorabuena!

