Mahatma Gandhi (1869-1948), líder espiritual de la India, expresó: La Tierra proporciona recursos suficientes para las necesidades de todos, pero no para la codicia de algunos.
La frase de Gandhi puede ser aplicada al momento que vive el mundo con el alza en los precios de los alimentos. Las operaciones financieras en los mercados de futuro, caracterizadas por la especulación, encarecen esos bienes esenciales para la vida.
La palabra especulación deriva del latín speculare, que significa observar. Ramón Tamames, reconocido economista español, define el contenido de la especulación como el alza del valor de las cosas que promueven los vendedores aprovechando su escasez o de informaciones confidenciales en las bolsas.
Se puede apreciar que tras la especulación se esconde la ambición desbordada en las operaciones comerciales o financieras para obtener pingües beneficios con las variaciones de los precios. Es la habilidad de comprar un bien para ser vendido posteriormente, no para su consumo personal o corporativo.
Al llegar a este punto conviene saber que desde el 1991 la economía de los alimentos ha estado atrapada por los movimientos financieros especulativos que poderosos inversores ejecutan en las operaciones del mercado de futuros. Entidades financieras como la Goldman Sachs ven en los alimentos una fabulosa inversión.
Téngase en cuenta que para el año 2000 la suma de dinero destinada a las inversiones financieras en los mercados de futuro de los alimentos era de 5 mil millones de dólares, pero al cierre del 2010 el monto se disparó por encima de los 190 mil millones. El inversor que especula con los alimentos sólo piensa en sus ganancias.
No se trata del especulador tradicional que incursiona en los mercados de valores tras las huellas de las acciones y otros títulos financieros, sino que se está en presencia de maniobras codiciosas con los precios internacionales del trigo, arroz, soya y carne, entre otros bienes de subsistencia de la humanidad
Se trata de especuladores que adquieren alimentos que nunca van a consumir y que ni siquiera ven, sino que bienes destinados al riesgo de los mercados de futuro, pasando los contratos de mano en mano en las operaciones bursátiles y obedeciendo exclusivamente a la lógica de la maximización de las ganancias.
Leonel Fernández, presidente de la República Dominicana, acaba de abordar el tema en el una conferencia ofrecida en el marco del recién concluido Foro Económico Mundial (FEM) celebrado en la ciudad suiza de Davos. Su discurso fue ampliamente difundido a nivel internacional.
El mandatario dominicano expresó: No puede haber lo que llaman transacciones abiertas electrónicas, que se hacen donde los alimentos pasan a ser considerados como activos financieros porque esto repercute en forma muy negativa en el bienestar de los pueblos.
Cierto, ha llegado el momento en que los mercados financieros internacionales sean sometidos a regulaciones y controles para evitar que los alimentos sean manejados como activos financieros, en lugar de considerase como bienes necesarios para la supervivencia de la humanidad. Con los alimentos no se debe jugar.

