OMC: pasos del comercio
Al debilitarse la base institucional de la Organización Mundial del Comercio (OMC) se reducen las posibilidades reales de que los Estados miembros concurran en un plano de igualdad a celebrar procesos de negociaciones comerciales multilaterales.
Lo expresado en el párrafo anterior se puso en evidencia durante tres años de la agonizante Administración Trump (2017-2021), la cual cederá espacio a partir de hoy (20 de enero de 2021) a la presidida por el demócrata Joe Biden, llamado a ser el presidente número 46 dentro de la historia constitucional de Estados Unidos.
Téngase presente que la OMC, conforme con su base doctrinal contenida en su documento constitutivo, “se ocupa de las normas mundiales por las que se rige el comercio entre las naciones. Su principal función es velar por que el comercio se realice de la manera más fluida, previsible y libre posible”.
En varias ocasiones el entonces presidente Donald Trump amenazó con retirar la membresía de la OMC a EE.UU. alegando que la institución discriminaba a los países desarrollados en provecho de China al otorgarle un estatus de economía subdesarrollada.
Washington se negó a poner en funcionamiento al sistema de resolución de disputas y muy en concreto al Comité de Apelaciones. Éste se encuentra funcionando sin la debida transparencia y agilidad institucional.
El Comité de Apelaciones es el órgano llamado a ser capaz de resolver las disputas entre los distintos países. Impone multas a los Estados que incumplían las normas y reglas sobre las cuales se sustenta este órgano regulador de un comercio globalizado.
Pero la Administración Trump de cruzó de brazos ante los intereses multilaterales de la OMC para favorecer su discurso unilateral y excluyente en provecho de los intereses comerciales unilaterales.
Al adentrarse la tercera década del siglo XXI se reconoce que las transacciones comerciales no dependerán sólo de los factores de producción y de la tecnología que se emplea para la generación de un bien o servicio.
También se agregarán las preferencias de los consumidores y sus pautas de consumo, tanto en materia del comercio de bienes como el de servicios tanto financieros como de distribución, pasando por los servicios médicos, tecnológicos, transporte y de logística, actividades hoteleras e inmobiliarias y telecomunicaciones, entre otros.
Las unidades empresariales dedicadas a las exportaciones de servicios ganarán espacio dentro del comercio internacional. El aporte de los servicios dentro de PIB irá ganado terreno sin que esto signifique un desplazamiento sensible de las compras y ventas de mercaderías dentro de la demanda de los consumidores.
Es innegable que los objetivos de la OMC están siendo puestos a prueba con esta ola mundial de proteccionismo comercial que se expresa a través de medidas arancelarias contra productos importados que llegan a manos de los consumidores.
Tanto el Fondo Monetario Internacional (FMI) como el Banco Mundial (BM) han cuestionado los resultados negativos de las medidas comerciales proteccionistas en desmedro de la normal circulación de bienes y servicios dentro del comercio global.
El discurso y la práctica del proteccionismo podrían quedar cuestionados con el arribo a la Casa Blanca de la Administración Biden, quien a partir de hoy será registrado como el presidente número 46 de Estados Unidos, principal potencia económica del mundo.
Por.Daniel Guerrero
guerrerodanielus@yahoo.com

