Opinión

Presidentes y presidenciables

Presidentes y presidenciables

Para destacar, como lo hacen algunos comentaristas, la honestidad de Hipólito Mejía y la de Leonel Fernández, es preciso desconocer que el clientelismo es, en sí mismo,  inmoral y ellos lo han asumido como ejercicio cotidiano. Han aceptado, además, la alianza con banqueros que financian actividades oficiales y consumo personal de dignatarios a cambio de ejercer influencia en el Estado.

El caso de Ramón Báez Figueroa es ilustrativo. Antes de ser apresado por poner en riesgo la capacidad de pago del país, convirtió en beneficiarios de sus generosos aportes a Hipólito Mejía y a Leonel Fernández, así como a Joaquín Balaguer y a José Francisco Peña Gómez. ¡Vaya lista de presidentes y presidenciables!

La ausencia de normas éticas y la flexibilidad de la moral capitalista han permitido presentar como limpias y  de buen origen fortunas formadas a través de la explotación y hasta de la sobreexplotación (manifiesta en salarios deprimidos y desconocimiento casi total del derecho de asociación), y, peor aún, han perfumado fortunas hijas del despojo y alimentadas con las más burdas formas de acumulación originaria.

¿No tienen, acaso, esa procedencia y esa definición las fortunas de los principales colaboradores civiles y militares de Joaquín Balaguer?

Leonel Fernández no ha tenido reparo alguno en aceptar las colaboraciones y presentar la influencia del balaguerismo rancio. ¿Qué otro vínculo lo une a Miguel Vargas Maldonado si no la protección y la colaboración de Manuel Guaroa Liranzo?

 En cuanto a Hipólito Mejía, hay que recordar que, sin  asomo de vergüenza, dijo que desde la década de 1960 fue amigo y socio del exgeneral Juan René Beauchamps Javier, muerto a tiros en un hecho no bien esclarecido en septiembre del año 2000.

El intento de desautorizar todo cuestionamiento a Hipólito Mejía y a Leonel Fernández, contribuye a prolongar la debilidad institucional legada por Balaguer. ¿Por qué disfrazar de honradez la corrupción?

El Nacional

Es la voz de los que no tienen voz y representa los intereses de aquellos que aportan y trabajan por edificar una gran nación