Cada año los niños que viven en la calle son agasajados por la Primera Dama Margarita Cedeño de Fernández con un encuentro navideño en los jardines del Palacio Presidencial.
Ayer, cientos de pequeños lucieron felices por compartir en un ambiente festivo donde hubo personajes infantiles, golosinas, villancico y una rica cena.
Margarita Cedeño de Fernández sirvió el buffet acompañada de un grupo de personalidades de todos los sectores del país que se identifican con esta noble causa y que les gusta llevar felicidad a los niños de escasos recursos.
Formaron parte de ellos la directora de Pro Consumidor, Altagracia Paulino; la empresaria Isabel Turull, la magistrada Roxanna Reyes; la embajadora ante la Unesco, Rosa de Grullón; la ministra de Educación, Josefina Pimentel; la pesista olímpica Yubelkis Contreras y el comunicador Sergio Carlo, entre otros.
Las palabras de bendición del encuentro las pronunció el padre Luis Rosario, director de la Pastoral Juvenil.
Mientras que la doctora Cedeño de Fernández dijo que éste es el último año que ofrece la cena como Primera Dama, pero espera el próximo año poder ofrecerla conjuntamente con la próxima Primera Dama del país.
Para nosotros es un deleite poder compartir esta cena con ustedes. En esta noche que compartimos con humildad, con alegría, con felicidad y que estamos compartiendo este Nacimiento del Niño Jesús, quien vino a traernos esperanza, paz al mundo, armonía y que vino a traernos unión. Es eso mismo es lo que yo espero para nuestro pueblo y sobre todo para ustedes nuestros queridos niños y niñas de la República Dominicana, expresó la Primera Dama.
El DPD trabaja con familias de niños, niñas y adolescentes en situación de calle, que forman parte del proyecto Amigos y Amigas de la Primera Dama, una iniciativa que involucra a los padres, quienes tienen que asumir el compromiso de enviar a sus hijos a la escuela, cuidar de su salud, entre otras responsabilidades que ayudan a mejorar sus condiciones de vida.
Este evento inició a partir de las cuatro de la tarde y culminó pasadas las ocho de la noche, y solo hubo espacio para que los niños la pasaran de lo mejor.

