Confunde la actitud del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep) frente a las críticas que ha formulado contra el Gobierno. Deja la impresión de que, a pesar de su inquietud sobre el impacto del rejuego presupuestario que atribuye a las autoridades, ha sido demasiado tolerante. En una disertación ante la Cámara Americana de Comercio sorprendió el tono con que el presidente del Conep, Manuel Díez Cabral, abordó la realidad económica y social del país. Se pensaba que, por su silencio, los empresarios estaban complacidos con la política económica del Gobierno, salvo diferencias menores. Pero Díez Cabral se quejó de lo que definió como una norma modificar el presupuesto a mitdad de año, sea por sobreestimación de ingresos o subestimación de gastos. En los últimos años, dijo, hemos experimentado una tendencia sostenida al aumento del déficit público y al incremento de la deuda, en tanto el desbalance de las finanzas ha sido solventado con financiamientos. Pero la estentórea voz del sector empresarial apenas se ha sentido.

