Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Aunque en la víspera la tormenta Irene había hecho estragos en Puerto Rico, donde dejó más de un millón de familias sin agua y electricidad, y cientos de refugiados, en República Dominicana no le daban mucha mente al fenómeno. Al menos los capitaleños desarrollaron sus actividades en las primeras horas de ayer como si el alerta del Centro de Operaciones de Emergencia (COE) sobre el impacto de Irene fuera un simple protocolo. Y lo cierto es que la dejadez, que forma parte de una cultura, constituye uno de los factores por los cuales los meteoros suelen tener mayores consecuencias en el territorio. El daño causado por el fenómeno en Puerto Rico era para que la población prestara más atención a las recomendaciones de las autoridades. Y más al saberse  que el alerta se correspondía con la trayectoria atribuida a Irene. La desidia, que en determinados casos roza con lo suicida, es una conducta que tiene que tomarse muy en cuenta en las prevenciones de fenómenos atmosféricos.

El Nacional

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