El populismo histórico que ha imperado en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD) es el principal causante de la crisis financiera expuesta por el rector de la casa de estudios. Pero también hay que agregar, en aras de la justicia, que la academia ha tenido que cargar con los gastos que suponen el mantenimiento de los centros regionales construidos por el Gobierno. Sólo con el servicio eléctrico tiene cualquier centro que opera con los criterios administrativos de la UASD para padecer una pesadilla. Y si el subsidio a la electricidad es insuficiente también lo es el que recibe la casa de estudios para cubrir sus múltiples necesidades, al margen de muchos otros problemas. Se trata de una de las razones por las cuales el rector Franklin García Fermín ha reclamado al Gobierno un presupuesto adicional de 120 millones de pesos para salvar el actual semestre. Sería injusto utilizar la crisis financiera de la casa de estudios como ariete contra las autoridades en lugar de analizar friamente el papel de la UASD en la educación y el desarrollo.

