El exdirector del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss-Kahn, ha tenido la suerte que ya muchos desearían al salir indemne de dos procesos judiciales por agresión e intento de violaxión sexual. Pero en realidad las razones por las que prácticamente se le ha absuelto nada tienen que ver con la suerte, sino con la falta de voluntad para juzgar a un hombre poderoso. No importa que tanto la Fiscalía de Nueva York como la de París caigan en lo ridículo al archivar los expedientes por supuesta insuficiencia de pruebas. La insuficiencia es de voluntad, por más que se sepa que en ninguna parte del mundo la justicia es igual para todos. La Fiscalía de Nueva York explicó que desestimó la querella de la guineana Nafissotou Diallo, única y exclusivamente por que ésta no le merecía confianza. No por los hechos en sí. Ahora la Fiscalía de París optó por archivar la querella por intento de violación presentada contra Strauss-Kahn por la periodista y escritora Trsitane Banon, por falta de pruebas . Y es que en todas partes se cuecen habas.
