El general retirado de la Policía Andrés Alcántara Valenzuela, muerto el sábado en la noche en el sector Las Praderas al resistir un atraco, se ha convertido en otra víctima de la inseguridad y la criminalidad. Pero también el cabo Nelly Echavarría Féliz, quien fue muerto a la salida de Azua por desconocidos que se negaron a ser revisados por la patrulla que dirigía. Los dos sucesos, que no son los únicos que ensombrecen la atmósfera, reflejan la dimensión de la inseguridad y la impunidad que permean el territorio. Al resistirse a entregar sus pertenencias los desconocidos, que se desplazaban en una motocicleta, entonces dispararon al oficial retirado, causándole la muerte. En tales circunstancias la víctima pudo ser cualquier ciudadano. Y esa posibilidad es lo que más pánico genera en la población. El cabo Echavarría Féliz, perteneciente a la 19 unidad de la Policía en Azua, recibió un disparo en el tórax por uno de dos hombres que transitaban en un Honda C-70, a quienes había ordenado detenerse para revisarlos. Son casos tenebrosos.
