Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

El dramatismo con que Celso Marranzini ha descrito el robo de piezas de las torres eléctricas no puede ser más aterrador. El país podrá quedar sin el suministro de energía. El vicepresidente de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE) dijo que la operación, que se ha incrementado de manera sustancial en los últimos meses, da miedo.  La pregunta es si los robos calificados por Marranzini como un atentado a la seguridad nacional  no guardan relación con la exportaciones de metales. Las torres de transmisión de electricidad no han sido las únicas víctimas de una práctica inquietante. También las compañías telefónicas se han quejado de la sustracción de cables y materiales.  El tono empleado por Celso traduce cuán grave es el robo de piezas  que se funden y exportan como metales. Y no es para menos si sólo a una de las 10 torres afectadas le han robado 80 piezas.  Para colmo,  hace tiempo se ha denunciado que las tapas del alcantarillado sanitario, verjas, barandas y otras herramientas se han convertido en un lucrativo negocio.

El Nacional

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