Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Uno de los principales retos de la gestión para la que se acaba de investir Mariano Rajoy como presidente del Gobierno español será desterrar el escepticismo que caracteriza a la población sobre la crisis económica herededada del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Si pensaba que bastaba sólo con un cambio de Gobierno sin duda que se ha equivocado. La falta de entusiasmo que ha marcado su ascenso al poder vuelve a poner de manifiesto que no fue su discurso lo que determinó su victoria electoral, sino el cansancio con los ocho años del presidente saliente José Luis Rodríguez Zapatero. Las medidas que anunció  para recuperar la confianza en la economía, que suponen un ajuste de 16,500 millones de euros, no causaron el menor entusiasmo en la población. Su principal objetivo serán el crecimiento de la economía y la creación de empleo. El problema está en que no cuenta con una varita mágica. Pero aún así la falta de expectativa de los españoles puede ser un voto de confianza para, desde el poder, enviar rayos de esperanza con medidas necesarias.

El Nacional

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