Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

Hay que ir

 
La Cancillería ha hecho bien en designar a una embajadora para que asuma la defensa del país en la audiencia de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a celebrarse mañana en Washington, donde se abordará la acusación formulada por varias ONG sobre la desnacionalización de dominicanos de ascendencia haitiana. No es prudente que en esa encerrona contra el gentilicio nacional se decrete lo que en el lenguaje jurídico se define como un “defecto”, es decir una ausencia no justificada.

Lo deseable sería no asistir bajo la legítima justificación de que la CIDH ha emitido juicios de valor sobre el tema a tratar que desnudan su prejuicio contra la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional que fija el alcance de la nacionalidad dominicana y que además ha dado muestra de inaceptable injerencismo.

Resulta que cuando se cree tener la razón, lo correcto es que se defienda en cualquier escenario, más aun si se trata de uno previamente diseñado para condenar al país por pretender hacer lo que Estados Unidos, Canadá, Francia, España y todo el mundo hace: fijar requisitos para obtener la nacionalidad y legislar sobre temas migratorios. Ha sido acertado que la cancillería disminuya el nivel de la misión a ese patíbulo.

El Nacional

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