Mártir
Con aquel artículo en que reclamaba al presidente Joaquín Balaguer actuar contra los funcionarios corruptos, o de lo contrario que renunciara del poder y se largara del país, hay quienes dicen que el periodista Orlando Martínez, de cuyo repudiable asesinato se cumplen hoy 41 años, firmó su sentencia de muerte. El terror y la tolerancia llegaban el 17 de marzo de 1975 a ahogar con sangre el ejercicio de la libertad y difusión del pensamiento.
Orlando no se amilanó y pagó con su vida la defensa de los principios democráticos a través de un ejercicio periodístico responsable, que hoy se reconoce y pondera pero que apenas se aplica.
Tanto como repudiar la intolerancia, el asesinato de un símbolo del ejercicio profesional es motivo para reflexionar sobre el presente y el futuro de la libertad de expresión. Antes que las balas los sectores que no comulgan con una prensa independiente han encontrado en la corrupción, la intimidación y el soborno el arma más apropiada de estos tiempos para sofocar un periodismo como el que ejerció Orlando Martínez.

