Alarma
Con la corrupción que según el rector de la Universidad Iberoamericana (Unibe) permea su operación, las deficiencias del sistema de salud son más dramáticas de lo que se suponía. Julio Amado Castaños Guzmán, también presidente del Patronato del Hospital General de la Plaza de la Salud, sorprendió con la revelación de las prácticas antiéticas que priman en los servicios asistenciales.
Además de sobornos, Castaños Guzmán declaró que el ejercicio de la medicina es corrompido con el pago de incentivos o porcentajes para el referimiento de pacientes. Y todo, concluye, “por las debilidades del sector público en ofertar los servicios”.
Las autoridades se ufanan de la cuantiosa inversión en el sector, destacándose la remodelación de hospitales, pero prácticas como las denunciadas por Castaños Guzmán en una entrevista con Listín Diario, afectan la imagen y restan eficacia al sistema de salud.
Por todos los efectos se impone una exhaustiva investigación para corregir tanto las denunciadas por Castaños Guzmán como otras prácticas lesivas para el sistema.

