Ráfaga
Si palabras traen respuestas, es lo que ha hecho la miembro de la Junta Central Electoral (JCE), Carmen Imbert Brugal, con su artículo “El implacable demérito” del lunes en el periódico Hoy. No leerlo es perderse de una pieza extraordinaria, en torno a la cual no hay que hacer mayor ejercicio para identificar el blanco.
“El recuento sería prolijo, con detalles para el espanto. Rosario con cuentas infinitas para la validación del oprobio. Creatividad sin límites para la ofensa y descalificación, para la humillación y el acoso”. Así comienza y concluye con la frase “Conocer nuestras historias debería ayudar a no repetirlas”.
Tras la suspensión de las elecciones del 16 de febrero la JCE ha estado sometida a un incesante fuego cruzado, en que algunos sectores reclaman incluso la renuncia de sus miembros. Imbert Brugal no habla de la JCE, pero tampoco deja de hacerlo.

