Página Dos

PRIMERA FILA

PRIMERA FILA

El juicio contra el juez Baltasar Garzón por supuesta prevaricación fue una infamia y la sentencia que lo ha encontrado culpable peor todavía. La Justicia española se ha desacreditado con un juicio cargado de prejuicios contra un magistrado que no hizo más que reivindicar el derecho de las víctimas. Garzón dijo que tiene su conciencia tranquila, porque las decisiones que tomó para perseguir crímenes masivos y en defensa de las víctimas se ajustaban a los cánones legales. Pero el Tribunal Supremo no lo estimó así al condenarlo, sin medir las consecuencias para el sistema judicial, a 11 años de inhabilitación.  En realidad, el magistrado ha sido víctima de un juicio político. No por casualidad la demanda contra Garzón por investigar los crímenes cometidos durante la dictadura de Franco fue incoada por la organización derechista “Manos Limpias”. Lo más insólito del ridículo proceso es que se haya condenado al juez que investigaba los delitos, sin que los responsables hayan sido juzgados. Ha pagado el precio de procurar que reine la justicia.

El Nacional

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