Aunque las movilizaciones y el intenso bombardeo propagandístico se lo impidieran los electores deben aprovechar este día para reflexionar sobre las votaciones de mañana. Como en la campaña no primaron ofertas y propuestas para enfrentar el desempleo, la incidencia del narcotráfico, la corrupción, la inseguridad y otros problemas los electores deben entonces evaluar a los candidatos llamados a representarlos en el Congreso o en las alcaldías. Cada uno de los candidatos tiene un origen y una historia que no pueden soslayarse en un momento de reflexión, siempre, al menos que se contemple un voto racional y no emocional. Al margen de partidos, la Iglesia Católica y otros sectores preocupados por los mejores intereses han exhortado a votar por los candidatos más honrados y competentes, por los más comprometidos con la suerte y el desarrollo de sus comunidades. La conducta que en el proceso exhibieron partidos y candidatos debe servir incluso para evaluarlos mejor. Demás recordar que cada quien debe ejercer el derecho al sufragio.

