Por último, ¿dónde originan los problemas y limitaciones de lo definido como cultural? A partir de lo que he observado, concluyo que: 1-Las Convenciones y Declaraciones, generalmente aprobadas y ratificadas por nuestros países, siempre se han quedado en la estratosfera de las buenas intenciones. Son el patrimonio de una elite cultural que actuando de buena fe ha formulado las ideas, las ha promovido y las ha cabildeado en el seno de los organismos internacionales.
2-Las ideas y propuestas de esas Convenciones y Declaraciones no se generaron, mediante un proceso invertido, es decir desde abajo hacia arriba, vía la consulta a nivel popular sobre el quehacer, devenir y gerencia de la cultura.
3-Al no ser generado desde y con la gente, el concepto de cultura y de lo cultural se sigue entendiendo como patrimonio de unos cuantos funcionarios o especialistas y como el legado de los muertos.
4-¿Qué quiere decir legado de los muertos? Todo lo que ya fue definido por quienes nos precedieron.
5- Si la gente no identifica y desmitifica ese legado de los muertos, no puede entender que la cultura, tal y como lo ha definido la UNESCO (después de un largo proceso de búsqueda, decantación, análisis y definición del hecho cultural), es su modo de vivir, hacer y crear, y que el o ella son los y las fundamentales hacedores de cultura.
6- Esa reflexión debería comenzar por la lengua misma, por el lenguaje, que es el principal medio de socialización, y porque la lengua es siempre reflejo de realidad.
7-Una vez la persona se reconoce como generador/a de cultura, se puede hacer una reflexión sobre los preconceptos sobre lo cultural, para ir cambiando desde el lenguage lo que contribuye a nuestra desigualdad en todos los planos: sexo, clase, raza, origen. Para ir devolviendo a la gente su poder de crear y recrear la vida, los hechos, de convertirse en sus propios dioses, de crear su propio Génesis.
8-Y una vez se hace esa reflexión y se implementan sus conclusiones colectivas, se puede comenzar a hablar de la cultura como un factor de expresión, de identidad, de cambio, fundamental en nuestras sociedades. De la cultura como generadora de bienes culturales y como aporte fundamental al desarrollo, y a un nuevo concepto de ciudadanía nacional y universal. Como un mecanismo de interrelación entre los pueblos.
9-La reflexión y la crítica sobre lo existente, sobre lo que tendemos a considerar como cultural, son las dos vías de acceso a una nueva concepción de cultura que opere como política nacional y que debe ir de la mano con la educación, con la salud, y con el mercado de trabajo, para convertirse en un factor de desarrollo. En un arma de futuro.

