Podría investigar algunos exgenerales que persiguieron al líder guerrillero en la loma de Nizaíto
TOMÁS VIDAL RODRÍGUEZ
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El procurador general de la República podría llamar en los próximos días a una entrevista a exgenerales que combatieron al coronel Francisco Alberto Caamaño en la loma de Nizaíto, en San José de Ocoa, con el objetivo de que le ayuden a localizar el cadáver del líder guerrillero .
El licenciado Francisco Domínguez Brito precisó que iniciará la búsqueda de la verdad, porque es un derecho que le compete al pueblo dominicano. Ha trascendido que el procurador adjunto, Bolívar Sánchez, podría ser apoderado del caso.
Entre los ex militares que serían llamados figuran Ramón Emilio Jiménez hijo, exsecretario de la Fuerzas Armadas, los ex jefes de Estado Mayor del Ejército y la Fuerza Aérea, Enrique Pérez y Pérez y Ramiro Matos González, respectivamente, quienes el febrero de 1973 persiguieron al coronel Caamaño junto a varios guerrilleros que desembarcaron en playa Caracoles de Azua con la idea de derrocar el gobierno de Joaquín Balaguer.
También podrían ser entrevistados otros oficiales superiores y generales de batallones que comandaron las tropas que persiguieron a Caamaño entre el 10 y 15 de febrero de 1973.
El procurador ofreció la información después que el director del Instituto Nacional de Ciencias Forences (Inacif), Francisco Gerdo, confirmó que la osamenta exhumada en el cementerio de la Máximo Gómez el primero de mayo y sometido a estudio de ADN en combinación con sus hijos no se corresponden con los del coronel Alberto Caamaño.
También los investigadores de la Procuraduría podrían ponderar la tesis del ingeniero Hamlet Hermann, quien afirmó que los restos exhumados en el cementerio de la Máximo Gómez no eran de Caamaño , porque después de muerto el líder el 16 de febrero en la montaña de Nizaíto, un teniente identificado como Juventino Matos roció con gasolina el cadáver, le prendió fuego y la noche del 17 los huesos que el fuego no devoró fueron introducidos en fundas plásticas y trasladados a la base Aérea de San Isidro en un helicóptero.
En esa terminal las fundas con la osamenta fue desmontada del helicóptero y trasladada a un avión de carga C-47, pilotado por el general y el coronel Román Carbuccia y Restituyo, quienes despegaron y después de sobrevolar el mar Caribe recibieron órdenes de lanzarlos.

