TEÓFILO BONILLA
La avicultura dominicana deberá invertir en los próximos cinco años otros 60 millones de dólares, que totalizarían 197 millones de dólares, en estructuras y energía renovables para competir con los productores de las naciones afiliados al Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y Estados Unidos (DR-CAFTA).
Enriquillo Rivas señaló que el DR-CAFTA abrirá grandes deseos a inversionistas extranjeros, que vendría a golpear a los productores e industriales nacionales, que dijo no se han preparados con las grandes tecnología para competir.
A nombre del sector pecuario pidió al Congreso Nacional adecuar el sistema impositivo a la realidad de exportaciones vitales para los productores, sustituyendo las “normas” de la Dirección General de Impuestos Internos (DGII) por una ley justa y definitiva.
Al exponer en el Senado que busca amortiguar el impacto que arrojará el DR-CAFTA a los productores locales, expuso que para equilibrar más o menos las balanzas comerciales con los países adheridos al TLC, los productores nacionales deben reformular sus costos y establecer normas de calidad.
Argumentó que los productores dominicanos sólo podrán exportar “si obligatoriamente se conocen y ejercer normativas como ISO-9001 y HACCCP o Análisis de Peligros y Puntos Críticos de Control (APPPCC), para que los productos demuestren irrebatiblemente normas de calidad”.
Abogó por una modificación del Código Laboral para que hayan salarios justos y equitativos, la ley general de Electricidad para que la energía llegue con eficiencia y más baratas, y evitar que el transporte sea caro y obligados.
Piden que se elimine la inequidad contributiva con la exportación de impuestos y anticipos, que se legisle para crear la reconversión de Aduanas, demandan la regulación el comercio informal, solicitan un fondo de garantías de inversiones agropecuarias, y haya una categorización bancaria, entre otras.
Refirió que “para competir en pollos habrá de imponerse la reconversión física de la mayoría de los galpones avícolas, que significa rediseñan más de dos mil cien gallineros que se llevan una inversión estimada de 17 millones de dólares.
A nombre de los productores de ganados vacunos, cerdos, pollos, caprinos, y ovinos, piden buscar soluciones al problema del alto y mal costo energético.
Favorecen una adecuación sensata del marco legal de los salarios en los empleos rurales, y se detengan responsablemente el odioso monopolio del lucrativo e injusto negocio del transporte sindicalizado.
Sostuvo que en los próximos cinco años un 85 por ciento de los galpones de pollos en el país han de ser modificados y muchos reubicados debido a su cercanía con centros urbanos u otras explotaciones pecuarias.
El productor avícola entiende que mejorar sustancialmente los planteles avícolas con equipos no manuales y ambiente controlado, conlleva a disponer de electricidad ininterrumpida las 24 horas.
“La avicultura dominicana desperdicia una inagotable fuente de energía que es la producción de gas metano a partir de las evacuaciones de las aves, lo mismo que de cerdos y vacas”, apuntó Rivas.
Exhortó al Senado propiciar obligaciones para que las normas y certificaciones de calidad sean realidades acompañantes de la producción y la competitividad.
“Tengan presente que muy pronto vamos a jugar una pelota de grandes ligas, con la lamentable realidad que los dominicanos por ahora jugaremos a mano pelá”, puntualizó.
Advirtió que el año 2015 marca el inicio del fin de un añejo proteccionismo de 207 productos agropecuarios entre ellos pollo procesado y leches, que se volcarán al caudal de mercancías alimenticias al ser importados por el libre mercado.
Explicó que la pocicultura y la avicultura nacional se ha visto maltratadas por la imposición de cuotas de exportación cuantiosas.

