Leonel Fernández tomó posesión de su tercer período en presencia de Michelle Bachelet, Martín Torrijos, Alvaro Uribe, René Preval, Elías Saca y Manuel Zelaya, quienes a la sazón eran los presidentes de Chile, Panamá, Colombia, Haití, Ecuador y Honduras, respectivamente. Frente a todos ellos, prometió la ejecución de proyectos turísticos, educativos, alimentarios y de infraestructura.
En vista de que Fernández engrosará en agosto la nómina de exmandatarios, debemos traer a la memoria aquellas promesas que le hizo al país a fin de precisar si las cumplió. En esta entrega abriré únicamente interrogantes sobre las de varilla y cemento. ¿Dónde está el viaducto en la avenida Luperón y el túnel en la 27 de Febrero, entre la Caonabo y la Autopista 6 de Noviembre? ¿Se construyeron los dos puentes paralelos al Puente de la 17? ¿Qué ocurrió con las circunvalaciones de Baní, Azua y San Juan de la Maguana?
Pero, ¿y el tren de carga y de pasajeros que operaría desde el Puerto de Haina hasta la ciudad de Santiago? ¿Y el sistema de túneles de Sans Souci que conectaría la avenida George Washington con la España por debajo del río Ozama? ¿No que el Centro Olímpico Juan Pablo Duarte se convertirá en un verdadero centro de recreación para la familia? ¿No que también se construiría un parque temático infantil, un centro de convenciones y parque ferial con capacidad para 50 mil personas?
¿Dónde están los estacionamientos soterrados para 3,500 vehículos que también se construirían en dicho centro? Y el Palacio de los Deportes, ¿no iba supuestamente a dotarse de todas las comodidades y características para celebrar actividades deportivas, artísticas y culturales de clase mundial? Sea usted peledeísta o perredeísta, debe admitir que todas esas obras anunciadas ante la Asamblea Nacional y en presencia de dignatarios extranjeros, son promesas incumplidas.

