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¡Qué difícil!

¡Qué difícil!

Susi Pola

¡Qué difícil se está poniendo todo! La pandemia de COVID 19, declarada ya epidemia nacional, nos mantiene en vilo, no tanto por las casi setecientas muertes registradas oficialmente, sino porque se muere gente conocida, cercana, familiares. Y el dolor es no poder darles la mano y despedirles. Es duro.

Al final, el virus coronado que ha visitado a todos los países del mundo, sigue siendo una entidad de la que nadie sabe mucho, a pesar de que, hay mucha gente hablando de él. Todavía no se conocen sus efectos inmediatos ni a mediano y largo plazo. Las personas que sobreviven suelen decir: “ya no soy la misma persona”. Las que no sobreviven, mueren solas y se entierran solas.

¡Qué difícil! Porque la economía de los países se han caído de tal manera, que se proyectan momentos complicados, sobre todo en nuestros países de la región, donde las democracias son un bosquejo apenas, con las arcas del pueblo arrasadas sin misericordia por la corrupción que nos gobierna los últimos 50 años.

De manera que, la inequidad, es la regla que se está aplicando –también hace como cincuenta años- con las personas pobres, las adultas mayores, con los niños, las niñas y adolescentes, con las mujeres, con las personas de orientación sexual diferente a la que llaman “normal” y, en general, con todos los sectores sociales más desfavorecidos.

La inequidad ha sido la regla

¡Qué difícil! Tener que escuchar y ver los discursos políticos de los partidos tradicionales agotar la paciencia de gran parte de la población hartos de las mismas promesas cada año. Y en este punto, esperamos que mucha gente haya abierto bien los ojos y no se dejen engañar. Y vayan a votar el día cinco de abril, con cuidado y protección.

Y además, iglesias amenazando públicamente a candidatas y candidatos que apoyan acciones de inclusión, que promueven el odio, en una sociedad en la que hay tanta gente dispuesta a adocenarse por cualquier pequeña suma de dinero, o por poder.

Y los Pro Vida de los fetos, premian a congresistas que se comprometieron a mantener la agenda de anti derechos. Son las mismas personas del Congreso siempre.

Escaladoras en la sociedad y en la política que tienen la facilidad de hacerles abortos a sus hijas, porque médicos que los practican, mantienen el secreto, aunque a veces, se les escapa.

¡Qué difícil! ¡Qué sea una pandemia y epidemia nacional, de un virus importado primariamente de la lejana China, que nos haya mostrado tan crudamente nuestra realidad social!.

Por: Susi Pola susipola@gmail.com

El Nacional

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