No creo en los agoreros del medio artístico que se las pasan cargando lastre para justificar su ineficiencia y modorra, amparándose en el trepidante estribillo de que “la cosa está mala”.
¿Mala de que? Estulticia mendaz, no más.
Si fuera así, no tuviéramos a gente viniendo de fuera en procura de las oportunidades que aquí hay.
En el campo del espectáculo voy a citar solo dos ejemplos:
Luisín Martí, el hijo de Luisito Martí, reside en Virginia, donde regentea una lavandería que le brinda servicio de lavado de sábanas e indumentarias a los hospitales, lo que le permite una clientela asegurada.
Ha dejado el negocio en manos de los hijos, y desde hace años tiene un pie aquí y otro allá. Organiza espectáculos, maneja comediantes, orquestas, como la de los Hermanos Villalona, tiene un programa de radio y ahora viene con uno de televisión diario en el “prime time” de RTVD.
Pero lo mismo ha hecho Alberto Cruz (Pirincho), quien en Nueva York estaba dedicado a organizar bailes, espectáculos, la famosa gira en el yate Infinity por el Rio Hudson, y en la pandemia, vino para acá, y aquí es el responsable de grandes eventos teatrales y de clubes nocturnos con artistas criollos y extranjeros. Como si fuera poco, viene ahora con un programa de televisión los domingos al mediodía por Digital 15. Mientras otros aquí se la pasan “rumiando” que “la cosa está mala”, de fuera viene gente a demostrar que “está buena”.

