Abinader, Presidente
Los resultados de las votaciones presidenciales y congresuales del 5 de julio parieron un nuevo período en la vida democrática nacional. El Partido Revolucionario Moderno (PRM), y aliados, resultaron ganadores. Y su candidato presidencial, don Luis Abinader, se convirtió en el jefe de Estado. De manera que ahora no solo representa a los perremeístas, sino a todos los dominicanos.
Hay que reconocer que el PRM se constituyó en un fenómeno político que trasciende las fronteras nacionales. Sobre todo porque es un partido de recién formación, que ganó las elecciones con un amplio margen.
Y eso se debió, en lo esencial, a la hábil y flexible campaña proselitista que desarrolló, a la ecuanimidad, frescura, discurso y honestidad de su candidato presidencial y a la inteligente política de alianzas que ejecutó. A esas causas, también debe agregársele el desgaste progresivo del oficialismo. Se debilitó por la división que experimentó y se hundió en las aguas agitadas de un desprecio popular.
Y afirmamos que con la asunción del presidente Abinader se inicia un nuevo período histórico, porque los sectores más conscientes del empresariado, que son la semilla de la naciente burguesía en sí y para sí que esperamos, se sienten representados en el nuevo gobierno. Ese hecho es un salto cualitativo de inmensa importancia social, económica, política y jurídica.
El pueblo votó por el cambio, y ese cambio fue personificado por el candidato presidencial del PRM. Lo mejor de los empresarios dominicanos ven en Abinader a su guía y representante ante el Estado.
Ciertamente, ahora la élite empresarial siente que con Abinader ha llegado al poder. Saben que es un exitoso empresario, con visión, valores y misión para organizar la sociedad e impulsar la economía de mercado, con justicia social y con respeto genuino de la institucionalidad.
El padre del Presidente fue un gran empresario, economista y político realizado. Abinader nació en una familia empresarial y se hizo empresario. Estudió e interiorizó la mentalidad empresarial por los poros. No es un improvisado.
Todo indica que podremos avanzar en la construcción de la sociedad capitalista, como debe ser, con la industrialización y la burguesía que está llamada a dirigirla. Por tanto, podrá pasar, si no se desvía, de clase dominante a clase gobernante. Y esto sería glorioso. La pequeña burguesía inconsciente, resentida, vengativa, demagógica, trepadora, oportunista, clientelista y patrimonialista que nos ha mal gobernado desde la fundación de la República, quedará en su lugar.
Por eso Abinader dijo y probó que desea y permite una justicia independiente. Primer paso para el nuevo período de institucionalidad y real progreso nacional.Así sea.
Por: Rafael Ciprián
rafaelciprian@hotmail.com

