Abinader vs. corrupción (4 de 4)
Son muchos los demás casos que le aguardan al Ministerio Público, como Odebrecht, Punta Catalina, OISOE, Los Tres Brazos, etc., etc.
El presidente Abinader sabe que su prestigio está en juego frente a la gestión gubernamental que encabeza. Pero sabe más. Sabe que es el genuino líder de la burguesía nacional y las fuerzas vivas de la nación que lo observan y desean poner fin a la acumulación originaria del capital en base a la corrupción administrativa.
Esos sectores sociales militantes reclaman que se eliminen los favoritismos desde el Estado. Desean un libre mercado, con igualdades de oportunidades, sin competencias desleales ni abusos de posiciones dominantes. Y como dijo el presidente Abinader, “en un marco de total transparencia, estandarización y eficiencia.”
También piden que en la sociedad existan reglas claras. Una administración de justicia que garantice la seguridad jurídica. Y que los dirigentes políticos se mantengan como tales y no compitan con ventajas y privilegios irritantes con los empresarios. Quieren que se protejan la dignidad humana, las garantías y los derechos fundamentales; que las instituciones públicas jueguen el papel para el cual fueron creadas. Están saturados de las manipulaciones que se generaban desde el poder.
Aunque muchos de esos ciudadanos militantes no lo entiendan así, están reclamando que el Estado Social y Democrático de Derecho, proclamado en el artículo 7 de nuestra Constitución, sea materializado.
Por eso el presidente Abinader pronunció su importante discurso del Día Internacional de Lucha contra la Corrupción, en el cual planteó un conjunto de medidas “para ampliar y fortalecer la lucha contra la corrupción”. Incluso, prometió la creación de un equipo de abogados que, como actores civiles, y junto al Ministerio Público, impulsaría los procedimientos necesarios para recuperar las riquezas robadas al Estado.
Afirmó que buscaría, con su conjunto de iniciativas, blindar las instituciones públicas, para que no dependan del capricho de los que detenten el poder político en cada ocasión.
Propuso eliminar el barrilito y el cofrecito, pero ya algunos legisladores pegaron el grito al cielo para que no se los quiten. Y lo hará con una reforma constitucional y “una legislación penal moderna y coherente que sancione los complejos patrones delictivos asociados a la corrupción administrativa”.
Indexará los sueldos de los servidores públicos, para que sean ajustados a la realidad económica actual. Busca garantizar la independencia del Ministerio Público y el fortalecimiento institucional.
Evidentemente, tenemos al presidente Luis Abinader empoderado de su función y comprometido con el bienestar general de la nación. Ya probó que es así. No hay duda.
Por: Rafael Ciprián
rafaelciprian@hotmail.com

