Cesantía o despido
Rafael Ciprián
rafaelciprian@hotmail.com
Los empresarios dominicanos tienen un olfato muy desarrollado y un instinto casi felino para determinar dónde existe una oportunidad, o para generarla, siempre que ella pueda ahorrarles o hacerles ganar cierta cantidad de dinero. Y eso es plausible. Está dentro de sus coordenadas de vida, que es lograr engordar sus cuentas bancarias e incrementar su patrimonio personal y societario.
Si hay algo censurable en esa actitud es que, en nuestro medio, la mayoría de los empresarios se rige por las reglas del capitalismo salvaje. Generalmente no contemplan el ganar-ganar. Solo piensan en el ganar yo y que pierda el otro, sin importarles que sean otros colegas empresarios o sus propios trabajadores.
La conciencia y práctica de la responsabilidad social empresarial luce casi ausente en nuestro país.
Y en este período especial de pandemia, producto de los estragos que ha generado la COVID-19, tanto en la seguridad sanitaria como en la economía, los empresarios vienen preparándose para sacar toda la ventaja. Saben que las crisis son oportunidades, para los que mejor se adaptan y tienen habilidades especiales.
Por eso vemos que se quiere aprovechar la necesidad de regular el teletrabajo o trabajo a distancia o remoto para modificar el Código de Trabajo, con la pretensión manifiesta de eliminar el auxilio de cesantía o derecho que tiene el trabajador desahuciado o despedido sin causa justificada a recibir una indemnización, conforme a la ley.
Sin embargo, en lugar de eliminar el derecho laboral al auxilio de cesantía, debemos eliminar el despido justificado, como derecho del empleador a dejar sin trabajo a su empleado, y a no pagarle sus prestaciones laborales, o sea, preaviso y auxilio de cesantía, cuando prueba que el trabajador ha cometido alguna falta grave.
La pérdida del trabajo resulta suficiente sanción para el trabajador en falta. Y el pago de sus prestaciones no debe verse como un privilegio o premio, sino como derechos adquiridos por su tiempo de trabajo en la empresa.
Creemos que con el desahucio es suficiente. Recordemos que el desahucio es el derecho del trabajador o del empleador a poner término al contrato de trabajo, sin invocar causa. Pero cuando lo ejerce el empleador, siempre está obligado a pagar las prestaciones laborales.
Resulta innegable que daríamos un salto cualitativo en términos de seguridad social, de responsabilidad empresarial y derecho del trabajo con la eliminación legal del despido justificado, en lugar de pretender suprimir el auxilio de cesantía.
El dinero que obtiene el trabajador por sus prestaciones laborales y derechos adquiridos es verdaderamente insignificante. No alcanza, lamentablemente, para su manutención y la de su familia, si permanece por varios meses desempleado.

