En vísperas del encuentro de hoy del presidente Leonel Fernández y su equipo económico con dirigentes empresariales, el ministro de Economía, Temístocles Montás, defendió el reajuste en los precios de los carburantes bajo el argumento de que la presión tributaria en República Dominicana es una de las más bajas en América Latina. Podrá ser muy cierto, pero la comparación no sólo es traída por los cabellos, sino que se queda corta. No por la baja tasa impositiva que alega Montás el país no ha avanzado, al menos en la realidad, en la lucha contra la pobreza y ha retrocedido en la inversión en sectores tan vitales para el desarrollo como la educación y la salud. Habría que agregar los servicios, que figuran entre los más deficientes y costosos de la región. En contraste, los ingresos y el número de los funcionarios públicos deben superar con creces el promedio de América Latina. Montás ha hablado sólo de la parte que más le conviene, sobre todo después que la gente no tragara que la indexación no es un gravamen. Con estadísticas, que además no reflejar siempre la realidad se prestan a maquillaje, el Gobierno no va a convencer a la población sobre la necesidad de aumentar el impuesto a los combustibles. Se necesitan otros recursos.
Decisión a prueba
Pone a prueba la capacidad e independencia del magistrado José Arturo Uribe Efres la decisión de rechazar su recusación en el proceso contra uno de los imputados por el caso del boricua José David Figueroa Agosto. La Cámara Penal de la Corte de Apelación del Distrito Nacional decidió que Uribe Efres conociera el recurso contra la libertad condicional de Sammy Dauhajre. El magistrado, presidente de la Corte de Apelación del Distrito Nacional, había sido recusado bajo el alegato de compartir con el Ministerio Público que Dauhajre sea mantenido en prisión. La verdad es que los jueces no deben dar margen, bajo ninguna circunstancia, a que se les recuse de ningún proceso. El principio de que la justicia es ciega debe normar en todo momento la conducta de los magistrados. Si la inhibición es una irresponsabilidad que cuestiona la integridad de los jueces, las recusaciones representan una sombra que habla muy mal de la confianza en un ejercicio que se supone sagrado.

